La reacción de Israel fue inmediata. En declaraciones a la prensa,
Por su parte, la Unión Europea condenó « inequívocamente» las afirmaciones del presidente iraní contra Israel y afirmó que eran incompatibles con «un debate político civilizado».
Varios países europeos, como Alemania, Austria o España, denunciaron las «chocantes» afirmaciones de Ahmadinejad y opinaron que no favorecen «el proceso de paz entre árabes e israelíes» ni la estabilidad en la región.
El portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan, dijo que eran declaraciones «vergonzosas» que no hacen más que subrayar la importancia de que la comunidad internacional continúe cooperando «para evitar que Irán desarrolle armas nucleares».
En octubre pasado, el presidente iraní había indignado a la comunidad internacional al declarar que el Estado hebreo «debe ser borrado del mapa».
Por su parte, Israel acusa a Irán de intentar fabricar armas atómicas escudándose en su programa nuclear civil.
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