Washington (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Los iraquíes han perdido gran parte de su esperanza en un futuro mejor y viven bajo un miedo constante, cuatro años después de la invasión de su país por tropas internacionales lideradas por EE.UU., dijo una encuesta divulgada ayer.
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El sondeo -producto de un esfuerzo combinado entre el diario norteamericano «USA Today» y las cadenas de televisión ABC (EE.UU.), la BBC (Gran Bretaña) y ARD (Alemania)- se realizó desde el 25 de febrero hasta el 5 de marzo e incluye entrevistas a 2.212 iraquíes. De acuerdo con el estudio, 86% de los iraquíes se siente cada vez más pesimista respecto del futuro y teme ser víctima de la violencia o perder a algún familiar como consecuencia de los ataques que se suceden a diario en el país. Mientras, sólo 18% dijo confiar en la labor de las tropas de la coalición dirigida por Estados Unidos.
Tras preguntárseles si consideran que los esfuerzos de reconstrucción en Irak han sido efectivos, 67% se mostró en contra. Por su parte, sólo 26% de los iraquíes dijo sentirse «muy seguro» en su propio barrio, contra 40% que decía lo propio hace tres años.
Para 35% de los consultados, sus vidas mejorarán en los próximos años, comparado con 64% hace tres años.
Por último, en un dato más alentador, 43% opina que la vida es mejor ahora que antes de la invasión, contra 36% que señala lo contrario.
«Cuatro años después de la invasión estadounidense de Irak, los iraquíes dicen que sus vidas diarias están desgarradas por la espiral de violencia y una economía que se tambalea», indicó «USA Today».
El periódico señaló que el optimismo que quedó reflejado en una encuesta de opinión en 2004, un año después del inicio de la guerra, y en otra de 2005, antes de las históricas elecciones legislativas, se ha desvanecido casi por completo. Seis de cada diez iraquíes aseguran ahora que su vida va mal y sólo una tercera parte espera que las cosas mejoren en el próximo año.
Variaciones
«USA Today» señaló, de todos modos, que no todo el mundo piensa que la situación es tan desesperada y apunta que la percepción varía de forma significativa dentro del país y dentro de los distintos grupos étnicos.
Los kurdos, que representan entre 15% y 20% de la población y viven en su mayoría en el norte del país, fueron los que describieron menos problemas y que se mostraron más optimistas. Los chiitas, alrededor de 60% de la población iraquí y un grupo duramente discriminado durante el régimen de Saddam Hussein, dicen que la situación es difícil pero muchos mantienen la esperanza sobre el futuro a largo plazo.
En lo que coinciden los iraquíes a lo largo del país es en señalar que las condiciones de la vida diaria se han deteriorado. La mayoría describió como malas las condiciones en tres aspectos distintos, desde la seguridad a la disponibilidad de combustible para cocinar y los servicios médicos.