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20 de mayo 2008 - 00:00

Ironía italiana: España, modelo contra ilegales

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Roma y Madrid (ANSA, EFE, DPA) - El ministro de Relaciones Exteriores italiano, Franco Frattini, afirmó ayer con ironía que España tiene una política de inmigración «durísima» que sirve a Italia de «ejemplo», en respuesta a nuevas expresiones de rechazo de funcionarios españoles a las medidas del gobierno de Silvio Berlusconi sobre el tema.

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José Luis Rodríguez Zapatero «tuvo mano dura, es más, durísima; expulsó a decenas de miles de personas con métodos, yo diría, muy rigurosos y severos», dijo Frattini al canal de televisión Canale 5.

«Y puedo decir que precisamente el rigor de Zapatero llevó en dos años a la disminución de 70% de flujo de inmigrantes clandestinos hacia las Canarias», añadió el jefe de la diplomacia italiana. Por eso, la política del gobierno español es «un ejemplo a imitar en la política de inmigración italiana», señaló Frattini, desnudando la distancia entre los dichos y los hechos del gobierno socialista español.

«No son aceptables las declaraciones de ministros que interfieren en las actividades de un gobierno elegido por los ciudadanos italianos, especialmente en materia de inmigración, que necesita una cooperación estrechísima entre España e Italia», declaró Frattini. «Francamente, ya es hora de terminar con esta invasión», agregó.

Frattini se refirió así las declaraciones realizadas el viernes por la vicepresidenta del gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega, que criticó las políticas de Berlusconi contra la inmigración ilegal. «El gobierno rechaza la violencia, el racismo y la xenofobia, y por tanto, no puede compartir lo que está sucediendo en Italia», aseguró De la Vega.

Zapatero trató de bajar los ánimos cuando afirmó en el marco de la cumbre América Latina-Unión Europea en Lima que no había «ningún problema» al respecto entre ambos países. Pero su ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, volvió el domingo a la carga y dijo que Italia ponía «más el acento en discriminar al diferente que en gobernar el fenómeno».

Además de Corbacho, la ministra de Igualdad española, Bibiana Aido, contribuyó a aumentar la tensión tras declarar al diario madrileño «El País» que «le pagaría un psiquiatra a Berlusconi, aunque no sé si sería demasiado efectivo; le harían falta muchas sesiones».

Sobre esas declaraciones, el ministro italiano para las Políticas Comunitarias, Andrea Ronchi, pidió ayer a Zapatero que «tome distancia del bajo tono utilizado por la ministra».

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