Evo Morales,
junto al
ex guerrillero
Leonardo
Tamayo,
compañero
de armas de
Ernesto
Guevara. La
actitud del
presidente
boliviano
ante el 40º
aniversario
de la muerte
del guerrillero
argentino
causó
tensión con
las FF.AA. Raúl Castro
saludó a la
viuda del
Che, Aleida
March. El
hijo menor
de éste,
Ernesto,
apareció en
Santa Clara
con sus
amigos
motoqueros.
La Paz y La Habana (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Los homenajes por el 40° aniversario de la muerte de Ernesto Che Guevara alcanzaron ayer su punto máximo en Cuba y en Bolivia, pero en este último país se vieron ensombrecidos por la ausencia de representantes de las Fuerzas Armadas, irritadas con el presidente Evo Morales.
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«Nunca olvidemos al Che, que nos dio línea política, que dio su vida por los demás. Esta lucha continuará mientras exista el capitalismo, mientras no se cambie el neoliberalismo», afirmó Evo durante el acto organizado en Vallegrande por movimientos de izquierda.
La comarca, donde el guerrillero argentino fue exhumado en julio de 1997, 30 años después de haber sido fusilado y enterrado en una fosa común, fue el epicentro de los homenajes políticos y culturales que le tributaron sus adherentes.
En el acto estuvieron presentes ministros de Estado, un ex compañero del Che en la guerrilla boliviana -el cubano Leonardo Tamayo-, el embajador de Cuba en La Paz -Rafael Dausá-, artistas y delegados de organizaciones de izquierda de la Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay.
Más de 3.000 personas estuvieron presentes en el acto, portando decenas de banderas bolivianas, cubanas y las indígenas «whipalas», el ajedrezado símbolo multicolor de los aimaras y quechuas, pero el gran ausente fue el Ejército.
Una fuente militar dijo que un homenaje a las decenas de mandos y soldados caídos en la lucha contra la guerrilla del Che se celebró en la división militar en Camiri, población del sudeste boliviano, adonde se trasladaron desde La Paz a 360 soldados antiguerrilleros.
El comandante de las Fuerzas Armadas, general Wilfredo Vargas, aseguró al diario paceño «La Razón» que los militares «respetan» la participación de Morales en los actos programados.
«Estamos en democracia. Hay que respetar el pensamiento de cada ciudadano. El presidente tiene toda la libertad de poder manifestar», explicó el jefe militar. «Nosotros tenemos nuestra forma de pensar --continuó Vargas-. Y creemos que es obligación de las Fuerzas Armadas enfrentarse a cualquier grupo armado en el país. Eso dice la Constitución», siguió, sin poder disimular la tensión entre el poder político y militar por los actos.
Consultado sobre si había malestar entre los militares por los homenajes oficiales al Che, el general contestó: «Dentro del Alto Mando cada quien tiene su pensamiento. Yo mantengo mi posición y el presidente tiene derecho a tener la suya», enfatizó el jefe militar sin responder concretamente. «El Che no fue un héroe. Estaba entre un grupo de individuos que, según ellos, tenían una ideología, pero que iban contra la democracia», aseveró Vargas.
Quejas
La prensa boliviana publicó numerosas quejas de generales y otros mandos militares retirados que califican los homenajes al Che en Bolivia de «ofensa a la dignidad nacional» e insulto a las Fuerzas Armadas.
En Cuba, el tributo comenzó en Santa Clara, 300 kilómetros al este de La Habana, donde están sepultados los restos del guerrillero, con un acto al que asistieron el dictador Raúl Castro, la familia de Guevara y altos dirigentes de la revolución.
Al pie de la gigantesca estatua de bronce erigida al Che, Raúl presidió la ceremonia en sustitución de su hermano Fidel, quien le rindió homenaje al guerrillero a través de una nota. «Hago un alto en el combate diario para inclinar mi frente, con respeto y gratitud, ante el combatiente excepcional que cayó un 8 de octubre hace 40 años» (los historiadores coinciden en que Guevara murió el 9 de octubre, un día después de ser capturado), dijo Castro en un artículo de prensa.
En tanto, el gobierno de Venezuela inauguró un monumento en el Pico del Aguila (en los Andes venezolanos, a 4.000 metros de altura), donde el Che estuvo hace 55 años. También en Guatemala y México, donde el guerrillero vivió una temporada, se preveían actividades de grupos de izquierda, al igual que en Nicaragua y en la Argentina.