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Absoluta tranquilidad reinaba en las ciudades israelíes desde la tarde de ayer, cuando se inició un ayuno de 24 horas y la jornada que los judíos dedican a Dios, para que perdone los pecados cometidos durante el último año.
Según testigos, casi ningún automóvil circulaba en las ciudades israelíes, donde las bicicletas reemplazaron a los vehículos a motor.
Los aeropuertos y puertos también fueron cerrados durante 24 horas, así como el puesto fronterizo de Rafá, que une la franja de Gaza a Egipto, el puente Allenby, que une Jordania a Cisjordania, y los tres principales pasos entre la franja de Gaza y el terrritorio israelí: Erez, Karni y Sufa.
Las radios y los canales de televisión del país cortaron sus transmisiones desde el domingo y ni siquiera difunden sus noticieros.
Los territorios palestinos están totalmente cerrados y se impuso un toque de queda en casi todas las ciudades autónomas palestinas de Cisjordania reocupadas por el ejército israelí: Ramallah, Naplusa, Jenín, Hebrón, Tulkarén y Kalkilia.
El ejército hebreo justificó esta medida por el riesgo creciente de ataques suicidas durante la festividad judía.
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