El gobierno israelí volvió a aprobar hoy, por primera vez en siete años, una nueva lista de lugares que constituyen una prioridad para el desarrollo nacional, lo que supone un fuerte apoyo económico a los ciudadanos israelíes que viven en los asentamientos en territorio ocupado en Cisjordania.
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El plan incluye también apoyo a los israelíes que viven en pequeños asentamientos al otro lado de la barrera de seguridad en Cisjordania.
Tras un debate de cinco horas, 21 ministros votaron a favor del plan, mientras cinco ministros del Partido Laborista votaron en contra. El jefe del partido y ministro de Defensa, Ehud Barak, expresó sus temores de que el plan permita que el dinero caiga en manos de colones extremistas.
En vista de la resistencia del partido laborista, un comité deberá aclarar en un plazo de 30 días si es necesario realizar cambios en la lista aprobada, y si deben mantenerse los asentamientos situados al este de la barrera israelí de Cisjordania o añadirse la ciudad de Ashkelon, golpeada por cohetes disparados desde la Franja de Gaza durante la ofensiva israelí de hace casi un año.
Según el movimiento de paz israelí Peace Now, el gobierno subvencionará en el futuro 91 de los 121 sentamientos en Cisjordania.
El "mapa de prioridades nacionales" decide los fondos e incentivos que da el gobierno a viviendas, infraestructura, empleo y educación, y fue revisado por última vez en 2002 bajo el gobierno de Ariel Sharon. Entonces, todos los asentamientos fueron incluidos. Su sucesor Ehud Olmert estaba redibujando el mapa y excluyendo muchos asentamientos cuando abandonó el poder.
El dinero no incluirá la construcción de más viviendas en los territorios ocupados de Cisjordania, aseguraron funcionarios israelíes. Según informó el diario "Jerusalem Post", Israel dio garantías a Estados Unidos de que los incentivos a los asentamientos no tendrán que ver con la vivienda o la construcción.
Los críticos de la lista de subvenciones acusan al primer ministro, Benjamin Netanyahu, y a sus socios de coalición de derecha que ven con simpatía los asentamientos, de querer compensar a los colonos por su decisión de cesar por un tiempo las construcciones en Cisjordania.
Netanyahu anunció unilateralmente el 25 de noviembre que no se construirían nuevas viviendas en Cisjordania en los próximos diez meses. De la medida quedaban excluidas 3.000 viviendas para unas 10.000 personas pendientes de terminar.
Con la moratoria, Netanyahu pretendía impulsar la reanudación de las negociaciones de paz. Pero a los palestinos no les basta esa medida y exigen que Israel cese cualquier actividad de construcción en Jerusalén oriental, la zona árabe ocupada.
Además, el plan prevé que en el futuro, el 40 por ciento -en lugar del 8 por ciento originalmente previsto- de la minoría árabe pueda aprovechar las subvenciones estatales destinadas a la educación, la infraestructura y medidas de mercado laboral.
Si bien el ministro de Asuntos de las Minorías, Avishai Braverman, consideró que se trata de un avance, aseguró que no apoyará el plan si se incluye el apoyo a asentamientos conocidos como sede de colonos extremistas. El ministro de Defensa Barak criticó que las regiones de Galilea y el Negev no fueran incluidas y que sí lo fueran regiones que constituyen "una fuente de actos de extremismo" en Cisjordania.
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