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27 de julio 2006 - 00:00

Israel convoca más tropas pero no ampliaría ofensiva

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Un soldado israelí cubre sus oídos mientras se disparan piezas de artillería al Líbano en una posición militar a lo largo de la frontera libanesa.
Israel decidió hoy limitar los ataques terrestres en el Líbano y aumentar sus bombardeos, en lo que puede abrir una nueva fase de una guerra que ya dejó más de 750 muertos en sólo quince días, informaron fuentes israelíes y libanesas.

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Pese a que resolvió no ampliar la ofensiva, el gobierno israelí acordó convocar a otros 30.000 soldados de reserva para "refrescar" a las tropas, en decisiones adoptadas en una reunión de gabinete de seguridad, convocada de urgencia para evaluar el curso de las operaciones tras los sucesos de ayer, informó la radio militar.

El ministro de Salud libanés, Mohammed Khalife, informó hoy que hasta el momento son 600 los civiles muertos en el Líbano, debido a que a los 400 fallecimientos verificados oficialmente se suman los de otras 200 personas cuyos cadáveres están debajo de escombros en blancos atacados por Israel.

Por otra parte, Israel informó que al menos cien milicianos chiita de Hizbollah fueron abatidos en el frente de guerra.

En tanto, el diario israelí Maariv aseguró que 53 israelíes -entre soldados y civiles- murieron desde que se desató la guerra, el pasado 12 de julio tras la captura de dos soldados israelíes por parte de Hizbollah.

Según esta cifras, la cantidad total de muertos superó los 750, superior a la cantidad de bajas que produjo en 1982 la guerra entre Argentina y Gran Bretaña por la soberanía de las islas Malvinas.

En ese contexto, Israel anunció su decisión de limitar los ataques terrestres en el Líbano e intensificar los bombardeos, tras asegurar que recibió "permiso del mundo" para continuar su ofensiva y un día después de sufrir el mayor número de bajas en dos semanas de operaciones en su vecino del norte.

Sobre el terreno, al menos once personas murieron en nuevos bombardeos israelíes contra decenas de posiciones de Hizbollah en el sur libanés y al este de Beirut, entre otros objetivos, con lo que trepó a 432 la cifra de muertos sólo en el Líbano tras 16 días de conflicto.

Durante la reunión del gabinete de seguridad israelí, el primer ministro, Ehud Olmert, dijo que las metas del ataque "se están cumpliendo", informó la radio militar israelí.

Antes de ingresar a la reunión, un ministro israelí cercano a Olmert dijo que su país interpretó los resultados de una conferencia celebrada ayer en Roma como una autorización "del mundo" para continuar sus ataques a Hizbollah.

La conferencia de Roma sobre el Líbano terminó en desacuerdo, pues el pedido de una tregua inmediata de casi todos los 15 países participantes más la ONU, chocó con el rechazo de Estados Unidos, que quiso darle más tiempo a Israel en su ofensiva.

"Ayer en la conferencia de Roma recibimos permiso del mundo para continuar con la operación, con la guerra, hasta que Hizbollah se vaya del Líbano y se desarme", dijo el ministro de Justicia israelí, Haim Ramon.

En declaraciones a la radio militar israelí, el ministro dejó en claro que Israel ya no considera una zona civil la localidad de Bint Jubayl, en el sur del Líbano, cerca de la cual murieron ayer nueve soldados israelíes en combates con milicianos de Hizbollah.

En sus comentarios, previos a la reunión, Ramon anticipó que Israel prefería intensificar los bombardeos en el Líbano -que ya mataron a más de 400 personas- para tratar de minimizar los riesgos de más víctimas entre las fuerzas terrestres.

Por su parte, la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, negó hoy que su país haya estado aislado ayer en Roma al dar aprobación tácita a la continuación de la ofensiva con su oposición a exigir a Israel un alto el fuego inmediato.

"Sí, hubo muchos países que pidieron un alto el fuego. Pero hubo varios que no", dijo Rice a periodistas en Kuala Lumpur, Malasia, adonde llegó hoy para una cumbre con países asiáticos.

La jefa de la diplomacia norteamericana destacó que en la conferencia de Roma se acordó la necesidad de desplegar en el Líbano una fuerza multinacional de paz bajo mandato de la ONU.

El máximo responsable de Política Exterior de la Unión Europea (UE), Javier Solana, dijo hoy que el bloque europeo está dispuesto a integrar la fuerza multinacional si la ONU la aprueba.

Israel anunció esta semana que planea crear una zona de seguridad de dos kilómetros en el sur del Líbano libre de Hizbollah para evitar ataques con cohetes de ese grupo hasta que una fuerza multinacional se despliegue en la zona.

No obstante, Israel desestimó volver a ocupar el Líbano, como hizo desde 1982 a 2000, con un enorme costo en vidas de soldados.

En tanto, al menos nueve personas, entre ellas una empleada doméstica nigeriana y un gendarme libanés murieron hoy en nuevos bombardeos israelíes en el Valle de Bekaa, al este de Beirut, y en el sur del Líbano.

Otros bombardeos alcanzaron una base militar libanesa, una estación de radio y varias rutas.

Al menos 432 personas, entre ellas 367 civiles, murieron en el Líbano desde el inicio de la ofensiva, el 12 de julio.

Al menos 51 personas murieron del lado israelí, en su mayoría militares.

Además, una planta que produce detergente del norte de Israel fue alcanzada hoy por un cohete lanzado desde el Líbano por el grupo Hizbollah, informaron fuentes de seguridad.

Un depósito se incendió por el cohete, pero las fuentes dijeron que no había riegos de emisiones de materiales tóxicos de la planta, ubicada en la ciudad israelí de Kiryat Shemona.

Hizbollah lanzó hoy cerca de 75 cohetes contra el norte de Israel, y al menos cuatro personas resultaron heridos.

Más de 1.400 misiles fueron arrojados por el grupo libanés en 16 días de conflicto.

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