Las explosiones coincidieron con un gran movimiento de tropas en los alrededores de la Mukata con vistas a la retirada israelí del complejo de la gobernación y la ciudad de Ramallah, que se completó en horas de la madrugada.
El movimiento fue observado poco después del anuncio de la llegada a Jericó de un convoy con los seis presos palestinos que poco antes habían sido trasladados desde el cuartel general. En Washington, el portavoz del Departamento de Estado,
Los hombres, cuatro de los cuales fueron condenados por una corte militar palestina ad hoc por su vinculación con el asesinato del ministro israelí de Turismo, habían sido mantenidos dentro del cuartel de Arafat durante el sitio israelí. Testigos ubicados en el complejo dijeron por teléfono que los seis hombres, uno de ellos allegado a Arafat, acusado por Israel de tráfico de armas para la AP, fueron sacados de las oficinas y puestos bajo custodia de funcionarios estadounidenses y británicos en un convoy de vehículos blindados que los aguardaba.
«Arafat queda libre de ir adonde quiera, dentro (de Gaza y Cisjordania) o incluso al extranjero», dijo una fuente de seguridad de Israel, poco después de iniciada la retirada de Ramallah.
Este giro en la situación se produjo mientras Israel seguía en el banquillo de los acusados ante el Consejo de Seguridad de la ONU, que se reunió nuevamente anoche para consultas, debido al rechazo israelí a la llegada a la región de una misión de la ONU encargada de aclarar lo ocurrido en el campo de refugiados palestinos de Jenín. Por su parte, el secretario general de la ONU,