Tras dos atentados perpetrados por extremistas palestinos en Jerusalén en menos de cinco días, Israel impuso, en la última jornada, medidas de seguridad «sin precedentes» en la ciudad.
Es con los israelíes con los nervios a flor de piel que la idea de «separarse unilateralmente» de los palestinos volvió a cobrar sentido. «Deberíamos construir una cerca defensiva que hiciera decrecer la insoportable facilidad con la que los terroristas se infiltran con sus vehículos (en Israel), estoy seguro de que de esta forma se reducirían drásticamente los atentados», manifestó ayer el presidente israelí, el derechista