Conte obtuvo luz verde en el Senado y seguirá gobernando Italia

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Con 156 sufragios a favor, los senadores le dieron el voto de confianza al primer ministro. De todos modos, el premier no salió ileso de la crisis, ya que gestionará en minoría.

El gobierno de Giuseppe Conte logró sobrevivir a la crisis política que sacudió a Italia, aunque no salió ileso. Este martes, Conte obtuvo el voto de confianza en el Senado y continuará siendo el primer ministro de ese país, pero deberá gestionar en minoría.

Conte sometió su gestión al voto de los senadores, y si bien no alcanzó la mayoría absoluta, sí obtuvo 156 sufragios favorables, que por el momento permiten que el gobierno siga adelante.

Los votos negativos fueron 140, y 16 las abstenciones. Y el veredicto de Palazzo Madama, la sede del Senado italiano, llegó signado por la polémica.

La presidenta del Senado, Elisabetta Casellati, bloqueó el voto: así al filo llegaron los exintegrantes del Movimiento Cinco Estrellas (M5S, en el gobierno) Lello Ciampolillo y Riccardo Nencini, y lograron votar in extremis a favor del gobierno.

La situación desencadenó la protesta de los opositores de la Liga, encabezados por Matteo Salvini, y de Fratelli d'Italia (FdI), quienes anunciaron que recurrirán al presidente de la República, Sergio Mattarella.

Por su parte Italia Viva (IV), el partido fundado por el expremier Matteo Renzi al dejar el Partido Democrático (PD) en 2019, confirmó su abstención, en señal de "disponibilidad" para discutir aún con la mayoría.

Los senadores encabezados por Matteo Renzi mantenían al ejecutivo de rehén: si se sumaban a la oposición, en el Senado cambiarían las relaciones de fuerza (sin Nencini son 17 en total, contando también a un senador ausente por Covid, y por lo tanto sumados a los 140 "no" de la oposición superarían a la actual mayoría).

Conte admitió en efecto un "problema de números": "Si no están, el gobierno se va a su casa", dijo claramente ante los senadores. Y se trenzo en un duelo con su rival Renzi: el expremier eligió intervenir en la discusión general, para asegurarse la réplica del premier.

Lo acusó de "no haber ido al Quirinale (a ver al presidente, NDR) por miedo" y de encerrarse en un "atrincheramiento dañino".

Como el centroderecha, habló de un "mercadeo indecoroso de sillones" y con un tono apocalíptico volvió a repetir la necesidad de un cambio de ritmo, desde la escuela a la economía, "o nuestros hijos nos maldecirán".

Hay quienes se preguntan si el líder de Italia Viva tiene reservado un cambio de estrategia, buscando la ruptura definitiva sin importarle el riesgo de diáspora entre los suyos: los parlamentarios de IV se reunirían poco después y confirmarían la abstención.

Luego Conte retomó la palabra y se defendió reivindicó el diálogo y reiteró que la responsabilidad de la ruptura es totalmente de Italia Viva: "Difícil gobernar con quien mina los equilibrios", atacó.

Además no consideró pertinente la acusación de ocupar "lossillones": lo importante es hacerlo " con disciplina y honor", como dice la Constitución.

Lo que el país necesita "es una política orientada al bienestar de los ciudadanos, para evitar que "la rabia social" estalle y se transforme en "enfrentamiento", argumentó Conte. Y por lo tanto, hace falta un gobierno capaz de actuar.

Con la votación, ya tardía, se cerró la maratón parlamentaria pero se abre la difícil recomposición tras la crisis abierta por Renzi con la renuncia de sus ministras, hace una semana.

Ahora será el momento de elegir: hay que asignar el ministerio de Agricultura, hay que ejercer la responsabilidad delos Servicios, y sobre todo hay que relanzar la acción de gobierno con un nuevo pacto de legislatura, para enfrentar el Plan de Recuperación post pandemia.

El objetivo será extender la mayoría a los responsables "dispuestos", como los definió Conte, capaces de llevar al ejecutivo a aguas más tranquilas. Diez días es el plazo que el presidente del Consejo se da para retomar su equipo en mano.

Entre los apoyos obtenidos Conte tuvo a la senadora vitalicia Liliana Segre, que fue de Milán a Roma para garantizar su apoyo y fue recibida con un aplauso en el recinto.

También votó a favor el senador vitalicio Mario Monti, convencido de la conversión europeísta del premier, aunque hubo otros ausentes.

Durante toda la jornada se esperó el "efecto Polverini", por la diputada que votó a favor y dejó Forza Italia: hoy fueron dos los senadores de FI que votaron que sí, la sorpresiva Maria Rosaria Rossi, que era fiel a Berlusconi, y Andrea Causin. Ambos fueron expulsados del partido.

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