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"Siete personas murieron y 23 resultaron heridas" en un atentado suicida con un coche-bomba cometido el martes de mañana en la céntrica calle Saadun, indicó una fuente del ministerio del Interior, precisando que el ataque había sido realizado por un kamikaze en un coche bomba.
Previamente, la misma fuente había informado de 16 heridos.
El atentado tuvo lugar cuando pasaba un convoy del ejército estadounidense, que indicó que no sufrió víctimas.
Un segundo coche bomba explotó no lejos de allí, en la calle Abu Nawas, poco después de las 11H00 locales, indicó esta fuente, añadiendo que en ese caso el blanco fue un puesto de la policía fluvial y que tres policías resultaron heridos.
En el lugar, miembros de esa fuerza señalaron que su puesto, donde tres vehículos resultaron destruidos, había sido atacado por un kamikaze a bordo de un coche bomba que forzó la reja que protege al pequeño edificio situado sobre el río Tigris.
El primer atentado tuvo lugar en un momento de gran afluencia de público en la calle comercial Saadun y, según testigos, los vehículos del convoy estadounidense no fueron afectados y siguieron su camino.
Al menos siete vehículos, entre los cuales un autobús, fueron alcanzados por la explosión.
El sábado, un atentado en el mismo sector de Bagdad había dejado al menos 18 muertos, entre los cuales dos agentes de seguridad estadounidenses.
El lunes, la violencia dejó al menos nueve muertos iraquíes, de los cuales seis fallecieron en atentados con coches bomba en Bagdad, mientras que el sur de la capital se encontraron los cuerpos de ocho civiles iraquíes, aparentemente chiítas, ejecutados de un disparo, apenas cuatro días después del hallazgo de los cadáveres de 14 sunitas cerca del barrio chiíta de Sadr City en Bagdad.
El más prestigioso de los jefes religiosos chiítas en Irak, el gran ayatolá Ali Sistani, pidió una investigación sobre el asesinato de esos sunitas, dijo el nuevo ministro del Interior Bayane Sadr Soulagh.
En tanto, el gobierno japonés se esforzaba el martes por recibir "informaciones independientes" sobre la suerte de Akihito Saito, un ex soldado japonés de 44 años, empleado en una empresa de seguridad británica.
El grupo Ansar al Sunna, vinculado a la red terrorista Al Qaeda, anunció el lunes que había tomado como rehén a un japonés "gravemente herido" durante "una feroz batalla" en el oeste de Irak, según un comunicado publicado en un sitio internet islamista.
El rehén fue identificado como Saito por documentos de identidad que acompañaban el comunicado.
Fuentes militares y diplomáticas en Bagdad confirmaron el martes que el convoy en el que se encontraba el japonés antes de ser secuestrado había sido emboscado por insurgentes en el oeste de Irak.
Este nuevo secuestro no afectará sin embargo el despliegue del contingente nipón en el sur de Irak, aseguró el ministro de Defensa Yoshinori Ohno en Tokio.
"En este punto, este caso no tiene impacto sobre las actividades de las Fuerzas de Autodefensa (FAD: el ejército japonés)", subrayó.
Unos 600 soldados japoneses participan desde hace más de un año en operaciones humanitarias y de reconstrucción en Samawa, una ciudad chiíta a 250 km al sudeste de Bagdad, en la provincia medianamente apacible de Muthanna.
El 14 de diciembre de 2004, Tokio había resuelto prolongar un año el histórico despliegue de sus soldados en Irak, reafirmando la solidez de sus relaciones con su aliado Estados Unidos y su voluntad de desempeñar un papel más relevante en la escena internacional.
Por su parte, Australia no tenía el martes ninguna noticia de uno de sus ciudadanos raptado en Irak, pocas horas después de que expirara el ultimátum de 72 horas fijado por los secuestradores.
Los secuestradores de Douglas Wood, de 63 años, exigen el retiro de Irak de las tropas australianas a cambio de su libertad, pero el Gobierno de Canberra se negó a ceder ante el chantaje.