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Bush dio la "bienvenida a un líder valiente, que tiene una clara visión del futuro del país que ama".
Sin embargo, el mandatario estadounidense, que reiteradamente se comprometió a no abandonar a Afganistán, no prometió ninguna ayuda específica, al margen de declarar que continuarán "trabajando juntos para brindar no solamente paz a esa parte del mundo, sino un futuro de esperanza para sus ciudadanos".
El miércoles, Karzai, dijo ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado estadounidense que las necesidades de seguridad y desarrollo de Afganistán todavía son enormes, a pesar de los fondos de ayuda aportados luego de la guerra liderada por Washington para derrocar al régimen talibán y desmembrar a la red terrorista Al-Qaeda.
"Estados Unidos debe mantener su compromiso con Afganistán para asegurar la derrota del terrorismo", prosiguió, en un inusual testimonio de un líder extranjero ante el panel de política exterior del Congreso.
"Si reducen su atención en Afganistán debido a Irak y si nos dejan todo a nosotros para pelear de nuevo, eso sería repetir los errores que Estados Unidos cometió durante la ocupación soviética en Afganistán.
"Una vez que los soviéticos partieron, los estadounidenses también. Las consecuencias de ello fueron lo que vieron en Afganistán, en Estados Unidos y en el resto del mundo".
Algunos observadores opinan que el estado fracturado de Afganistán que siguió a la ocupación soviética en los 80 -a quien Washington se oponía financiando las fuerzas de resistencia Mujaidines- llevó al nacimiento de un paraíso para grupos terroristas en ese territorio.
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