Para entonces, la CIA había reconocido que había subestimado el desarrollo de misiles soviéticos a mediados de los años '70 y había revisado sus estimaciones al alza. Sólo en retrospectiva se volvió claro para la agencia que había errado el blanco de nuevo, esta vez hacia arriba. Antes de la primera guerra del Golfo, la CIA no creía que Irak estuviera cerca de construir una bomba nuclear. Pero cuando inspectores de la ONU entraron después de la guerra y descubrieron que Irak, de hecho, había estado cerca de desarrollar armas nucleares, la CIA quedó asombrada. El descubrimiento hizo que los analistas de la agencia fueran mucho más belicosos y estuvieran mucho más dispuestos a creer lo peor. Su fracaso previo a la guerra para descubrir el programa nuclear de Irak regresaría para asolar a la CIA, dañando su credibilidad ante altos funcionarios que regresaron al poder bajo el gobierno de
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