La sorpresiva renuncia de la parlamentaria conservadora británica Louise Mensch, que en los últimos meses se había quejado de no ser tomada en serio por culpa de su belleza, crea una inesperada complicación política al premier David Cameron.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Mensch, de 40 años, cumplía su primer mandato: había sido elegida en mayo de 2010 por la localidad de Corby, en Northamtonshire, hasta entonces y durante 13 años sólido bastión laborista.
La diputada decidió abandonar tras su matrimonio, hace un año, con un empresario musical que vive en Nueva York: resulta al fin y al cabo demasiado difícil conciliar familia y política.
La mujer, que tiene tres hijos pequeños, llamó por teléfono a un diario local para anunciar su renuncia, tomando a todos por sorpresa.
Para Cameron es un sacudón que abre el camino a una complicada elección suplementaria, en noviembre, por la banca de Corby: Louise, conocida autora de novelas "chick-lit", es la referente de las jóvenes "tories" de talento que entraron en el parlamento en las elecciones de mayo de 2010.
En Westminster, se había distinguido tanto en el recinto como en Twitter, donde tiene 100.000 seguidores, en particular durante la investigación por el "Tabloidgate", las escuchas de los diarios populares de Rupert Murdoch.
"Lamento que se vaya. Hubiera querido que sirviera más tiempo y en un nivel más alto", dijo el primer ministro, confirmando una potencial e inminente promoción cuando, una vez terminados los Juegos Olímpicos, comience en Downing Street una reestructuración gubernamental.
Pero para Louise ya era muy tarde: la vida se le hizo imposible tras su segundo matrimonio con Peter Mensch, el manager neoyorquino de las bandas Metallica y Red Hot Chili Pepper.
"Decidí mudarme a Nueva York", escribió la diputada en su carta oficial de renuncia.
Mensch era conocida por no tener pelos en la lengua: en enero se había quejado de que no conseguía hacer carrera, observando que "las mujeres en política no son tomadas en serio si son bonitas".
Hay países donde ocurre lo contrario, pero no en el Reino Unido, según la parlamentaria: "Mi mensaje se pierde entre consideraciones sobre mi aspecto y mi guardarropas. Todas las veces que aparecen las listas de promociones no está mi nombre, me pregunto en qué me estoy equivocando".
Dejá tu comentario