Miriam Burbank murió a los 53 años y, según su familia, estaba "llena de vida". La mujer demostraba tanto su placer por las fiestas y los excesos que sus parientes decidieron velarla sentada rodeada de bolas de boliche, con un cigarrillo en una mano y un vaso de cerveza en la otra.
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La casa velatoria encargada del funeral, en Lousiana, EEUU, hizo caso a los pedidos de las hijas de Burbank, quienes querían que la última despedida de su madre reflejara su manera de vivir.
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