Quito (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El presidente de Ecuador, Rafael Correa, y las debilitadas fuerzas políticas opositoras emprendieron ayer en una cruzada para controlar la futura Asamblea Constituyente, que recibió el domingo un contundente apoyo popular.
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El 81,5% de los electores respaldó en un referendo la iniciativa del líder nacionalista de 44 años de reformar la Constitución a través de la Asamblea, una vez escrutados 78,4% de las 36.873 urnas. Apenas 12,68% votó «no» en el referendo.
El respaldo a la asamblea popular se convirtió en un nuevo triunfo para Correa, un aliado del presidente venezolano Hugo Chávez, que asumió el poder hace tres meses con la promesa de instaurar el «socialismo del siglo XXI», aunque sin especificar su propuesta. La mira del mandatario está fija en conseguir la mayoría de los 130 escaños de la asamblea y para ello su estrategia es seguir embistiendo contra los desprestigiados partidos tradicionales, estrategia que le dio grandes réditos en la consulta.
Llamamiento
«La partidocracia está moribunda, pero aún no está derrotada. Puede intentar volver a engañar al pueblo ecuatoriano», dijo ayer el ministro del Interior, Gustavo Larrea, al tiempo de llamar en los comicios previstos para el segundo semestre a apoyar a los candidatos adeptos a Correa.
Mientras tanto, los opositores prefirieron dejar atrás la derrota en el referendo y concentrarse en la batalla por los escaños de la Asamblea. «Nosotros nos hemos puesto a trabajar para ganar esa Constituyente, ésa es la batalla final», dijo el ex presidente y líder del Partido Sociedad Patriótica (PSP), Lucio Gutiérrez, quien se presenta como el principal contrincante de Correa.
Objetivos
Los grandes partidos esperan que la pugna ponga en evidencia la intención de Correa de avanzar en un esquema político estatista. El presidente, que mantiene en alerta a los mercados por sus promesas de reestructurar la deuda externa y renegociar los contratos con multinacionales petroleras, insistió en que los cambios apuntan a rescatar a seis de cada 10 ecuatorianos que viven en la pobreza y no a replicar modelos foráneos.
«No podemos dejar el camino abierto. Tenemos que evitar que se consume en la Asamblea de la mano del presidente, el modelo que no queremos», dijo por su parte la dirigente del Partido Renovador Institucional Acción Nacional (PRIAN), Gloria Gallardo.
Los asambleístas tendrán 180 días para redactar una Constitución que reemplace a la vigente desde 1998 y «transformar el marco institucional». La nueva carta fundamental deberá ser aprobada en un referendo en 2008.
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