Jerusalén (Reuters, ANSA, DPA, EFE) - El gobierno del primer ministro, Ariel Sharon, convocó ayer a «numerosos» reservistas para un inminente ataque a la Franja de Gaza, luego de que el concejo de defensa israelí aprobara la respuesta militar al atentado del martes que dejó 16 muertos.
En tanto, finalmente la situación en la Basílica de Belén se destrabó anoche a través de un acuerdo impulsado por la presidencia de la Unión Europea (UE) que prevé el traslado de los 13 palestinos acusados de terrorismo por Israel a seis países, entre ellos España e Italia. La información fue confirmada por fuentes oficiales en Madrid, luego de arduas negociaciones entre el canciller español, Josep Piqué, y su colega de Chipre -hacia donde serán trasladados «provisoriamente» los deportados-, Yoannis Cassoulides, por la Oficina de Información Diplomática. Los detalles menores del acuerdo deben todavía establecerse y probablemente se perfilarán en forma definitiva el lunes próximo, cuando el Consejo de Cancilleres de los 15 se reúna en Bruselas.
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«Lo logramos, todos saldrán al final», dijo el alcalde de Belén, Hanna Nasser, quien afirmó que, según sus informaciones, los 123 palestinos armados atrincherados en el templo desde el 2 de abril y los 10 pacifistas lo abandonarán durante la madrugada. Según las noticias difundidas desde la capital española, Italia, España, Austria, Grecia, Luxemburgo y Canadá recibirán a los 13 palestinos que figuran entre los más buscados por los servicios de seguridad israelíes.
Mientras, la mira del primer ministro Ariel Sharon está ahora puesta en la Franja de Gaza, desde donde -según los servicios de seguridad israelíes desmentidos por los palestinos-provenía el atacante. Fuentes palestinas dijeron, en cambio, que el atacante provenía de Jenin, en Cisjordania. Durante la última jornada, las fuerzas de seguridad de Arafat arrestaron a 14 militantes fundamentalistas de Hamas en la Franja de Gaza. El miércoles, la organización reivindicó el atentado del martes en las afueras de Tel Aviv.
Diferentes planes de ataque fueron presentados al premier por el jefe del estado mayor del ejército, general Shaul Mofaz, según refirió la prensa local, aun antes de la reunión del concejo de defensa, convocada el miércoles a la noche en el aeropuerto militar de Lod, tras el regreso de Sharon de los Estados Unidos. El objetivo del ataque, declaró a la radio militar, será el de «llegar a zonas donde existe una concentración de terroristas suicidas» y la nueva ofensiva a Gaza tendrá una «breve duración», a diferencia de la Operación Muralla de Defensa, desatada el 29 de marzo en Cisjordania.
•Llamamiento
Por su parte, los Estados Unidos llamaron a Sharon a tomar «conciencia» de los riesgos que corre el proceso de paz, aunque no le pidieron explícitamente que se abstenga de lanzar una nueva operación militar. Washington aseguró, al mismo tiempo, no tener ninguna intención de marginar a Arafat y rechazó de hecho los múltiples llamados de Sharon para que el líder palestino sea despojado de cualquier poder efectivo.
Saeb Erekat, el jefe de negociadores de Arafat, dijo, en tanto, que un ataque del ejército israelí en la Franja de Gaza sería desastroso. «Sería como echarle leña al fuego. Advertimos de las catastróficas consecuencias humanas y ambientales de semejante ataque contra la Franja de Gaza, que es el área más densamente poblada del mundo», dijo Erekat. Como parte de los preparativos del inminente despliegue militar, se concentraron vehículos blindados y tropas israelíes durante toda la jornada en esa región. En especial, en Rafah, al sur, cerca de la frontera con Egipto, donde tanques y topadoras entraron 150 metros en un área controlada por los palestinos. Según la radio estatal israelí, el objetivo de esa incursión fue la destrucción de un túnel utilizado para el contrabando de armas desde el vecino Egipto.
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