Los insurgentes libios, en los túneles donde lograron dar con el dictador.
Cercado por las fuerzas rebeldes. Herido e intentando prolongar su fuga junto a un reducido grupo de leales. Así murió quien fuera durante cuatro décadas el hombre fuerte de Libia.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
A la manera en que lo había hecho el líder iraquí Saddam Hussein, quien se escondió en un agujero de 1,80 metros para evitar ser atrapado, Gadafi transcurrió sus minutos finales acorralado en un túnel. Ambos en sus ciudades natales: Hussein en Tikrit; el libio en Sirte.
Según los primeros reportes, el convoy de vehículos en el que viajaba Gadafi fue atacado y él resultó herido en ambas piernas. Pero logró refugiarse en un angosto pasadizo bajo de una vivienda en la denominada zona 2, que los rebeldes controlaban desde hace varios días. Al parecer, cuando descendieron para detenerlo se produjo un tiroteo entre los insurgentes y la guardia personal del coronel. Habría sido un joven libio de 20 años quien lo descubrió escondido. "Por favor, no dispares", fueron sus únicas palabras.
Las cadena de TV árabes mostraron imágenes del joven -luciendo una camiseta azul y una gorra de los New York Yankees- mientras era llevado en triunfo por otros milicianos rebeldes, exhibiendo con orgullo la pistola automática de oro que Gadafi llevaba consigo cuando fue capturado.
El cuerpo fue trasladado en ambulancia a un centro hospitalario de la ciudad de Misrata unos 200 kilómetros al este de la capital Trípoli. Un doctor libio señaló que tenía heridas de bala en la cabeza y en el estómago.
Su huida, que no llegó a los 60 días (se desconocía su paradero desde el 27 de agosto) tuvo poco éxito si se la compara con la de Hussein, quien logró eludir a sus captores durante ocho meses.
También fue distinto su final. Hussein, condenado a la horca. Gadafi, abatido por el ejército rebelde que lo persiguió sin concesiones.
Enseguida comenzaron a circular las primeras fotos del dictador muerto en el suelo, ensangrentado y rodeado de milicianos del Consejo Nacional de Transición.
Abubake Saad, un antiguo ayudante del coronel que actualmente vive en Estados Unidos, aseguró que esas imágenes probablemente fueran falsas y que no le extrañaría que Gadafi siguiera huyendo. "Nunca dormía en el mismo lugar dos noches seguidas (...) Tiene experiencia en esconderse", apuntó. Luego de cuatro décadas en el poder, su muerte parecía inconcebible.
Minutos después, el ministro de Información, Mahmud Shaman, le ponía punto final al régimen y sentenciaba: "Todos los indicios que tenemos indican que Gadafi es historia".