Jerusalén (Reuters, ANSA, AFP) - Israel aprobó ayer una propuesta del presidente estadounidense, George W. Bush, para terminar el sitio contra el líder palestino Yasser Arafat, pero desafió a Naciones Unidas demorando una misión destinada a investigar lo ocurrido en el devastado campo de refugiados de Jenin.
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Arafat, por su parte, vinculó su visto bueno a la propuesta norteamericana al levantamiento del sitio de la Basílica de la Natividad de Belén, señaló su consejero Nabil Abú Rudeina. «Es una propuesta de acuerdo global» que «debería empezar a aplicarse en 24 horas», según él. Al cierre de esta edición los negociadores israelíes y palestinos se preparaban para llevar a cabo la sexta reunión para tratar de hallar una solución al asedio de la Basílica de la Natividad en Belén, en la que cerca de un centenar de palestinos se encuentran atrincherados y armados desde hace 28 días. Bajo el plan de Bush, las fuerzas israelíes se retirarán del cuartel general de Arafat en Ramallah y lo dejarán viajar a cualquier lado, una vez que seis hombres requeridos por Israel sean trasladados hacia una prisión palestina donde serán custodiados por guardias estadounidenses y británicos, dijo Amnon Perlman, un portavoz del gobierno. «El gobierno de Israel ha decidido aceptar el pedido del presidente de EE.UU.», dijo Perlman luego de la reunión semanal de gabinete realizada en la última jornada. Pero, en desafío a las Naciones Unidas, Perlman dijo que el gabinete sentía que «las condiciones no son propicias» para que una misión de la ONU comience la investigación de la operación militar israelí en el campo de refugiados de Jenin, donde los palestinos dijeron que ocurrió una masacre.
En la última jornada, dirigentes de las organizaciones humanitarias Amnesty International y Human Rights Watch rechazaron las acusaciones palestinas sobre «masacres» perpetradas por israelíes en Jenin, pero denunciaron «gravísimas violaciones a la convención internacional sobre derechos humanos». David Holley, de Amnesty International, avanzó aun más y adelantó: «No he visto pruebas de masacres. El ejército israelí se enfrentaba a combatientes palestinos desesperados, eso los llevó a demoler casas donde esos milicianos se escondían».
Mientras tanto, en Ginebra, un integrante de la misión de la ONU destinada a investigar lo ocurrido en Jenin dijo que luego de la decisión tomada por Israel en su reunión de gabinete no viajarían por el momento. «No vamos a salir hoy (domingo)», dijo Cornelio Sommaruga, el ex jefe del Comité de la Cruz Roja Internacional. Según fuentes políticas en Jerusalén, el ministro israelí de Relaciones Exteriores, Shimon Peres, informó por teléfono a la misión de la ONU que el gobierno israelí había decidido que las condiciones todavía «no eran las adecuadas» para recibirla.
Israel había demandado previamente la extradición de varios palestinos, entre ellos los seis sospechosos del asesinato del ministro israelí de Turismo, Rehavam Zeevi, como condición para retirar sus tanques del asediado cuartel general de Arafat. Un tribunal militar palestino declaró, el jueves, culpables a cuatro hombres en relación con el asesinato de Zeevi en octubre. Perlman dijo que Fuad Shubaki, sospechoso de traficar armas para la Autoridad Palestina (AP), también quedaría bajo arresto, vigilado por guardias estadounidenses y británicos, como parte del acuerdo de Bush. La identidad del sexto hombre no fue revelada en lo inmediato.
En tanto, el primer ministro Ariel Sharon convocó a sus ministros en momentos de profunda tensión tras un nuevo ataque palestino que dejó el sábado cuatro israelíes muertos, entre ellos una niña de cinco años baleada en su cama, en un asentamiento judío de Cisjordania. El ataque del sábado en Adora, cerca de la ciudad de Hebrón, fue adjudicado por el líder del grupo integrista Hamas, quien además dijo que «los atentados continuarán y nosotros confirmamos que la operación de Sharon en Cisjordania es un fracaso, y él pagará un precio muy alto por ello».
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