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22 de noviembre 2011 - 19:35

Libia conformó un nuevo gobierno de transición

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Libia se dotó de un nuevo gobierno de transición que tendrá la dura tarea de reconstruir y unificar un país destrozado por ocho meses de guerra civil.

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Este anuncio coincidió con la primera visita a Libia del fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI), Luis Moreno Ocampo, al que Trípoli confirmó su intención de juzgar en el país a Saif al Islam Gadafi, hijo del dirigente derrocado.

El nuevo gobierno, anunciado este martes por la noche por el primer ministro Abdel Rahim al Kib, cuenta con 24 ministerios, algunos de ellos nuevos, como el de los Mártires, Heridos y Desaparecidos o el de Sociedad Civil.

"Puedo tranquilizar a todo el mundo: toda Libia está (representada) en el gobierno", declaró el primer ministro durante una conferencia de prensa en Trípoli.

Al menos dos ministerios quedaron en manos de exrebeldes que combatieron el régimen de Gadafi: Osama Juili, un comandante exrebelde de la ciudad de Zenten fue nombrado ministro de Defensa y Fauzi Abdelal, de la localidad de Misrata, titular de Interior.

Un desconocido, Ashur ben Khayal, se convierte en ministro de Relaciones Exteriores y Abdelrahman ben Yaza pasa a dirigir el ministerio de Petróleo y Gas, crucial para el país.

El abogado Fathi Terbel, miembro del Consejo Nacional de Transición (CNT) cuya detención provisional el 15 de febrero desató una insurrección popular en Bengasi (este) que se extendió al resto del país, fue nombrado ministro de la Juventud y Deportes.

El gobierno de Kib tendrá por misión preparar elecciones constituyentes en un plazo de ocho meses como máximo, que estarán seguidas por elecciones generales un año después como muy tarde.

Sin embargo, en un comunicado, el nuevo gobierno aseguró que su prioridad era "la seguridad, la estabilidad y la vuelta a una vida normal suministrando los servicios sociales básicos, garantizando el regreso de los niños al colegios y el pago de los salarios".

También se compromete a "apoyar los esfuerzos" del CNT por conseguir una "reconciliación nacional" y a "establecer una justicia que garantice los derechos de los individuos que hayan sido maltratados durante estos 42 últimos años (bajo el régimen de Gadafi y desde su caída) y a garantizar a los acusados un juicio justo".

En este sentido, el ministro de Justicia (del anterior gobierno), Mohamed Allagui, afirmó que Libia "no entregará" a Saif al Islam a la CPI, coincidiendo con la visita de Moreno Ocampo, que llegó para hablar del caso del hijo de Gadafi y el del exjefe de los servicios secretos, Abdalá Al Senusi. La detención de este último, anunciada el domingo, no ha sido confirmada por la CPI.

Saif al Islam, detenido el viernes por la noche, y Al Senusi, cuñado de Gadafi, están acusados de crímenes contra la humanidad cometidos durante la represión de la revuelta y el conflicto armado (desde el 15 de febrero hasta el 23 de octubre).

"Saif al Islam Gadafi y Abdalá al Senusi deben ser juzgados", afirmó Moreno Ocampo, quien añadió "que el tema de dónde deben celebrarse los juicios ha de zanjarse en consultas con la Corte".

Kib prometió "un juicio justo" y aseguró que Saif al Islam Gadafi se encontraba "en buenas manos".

"Dos delegados" del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) pudieron reunirse este martes con Saif al Islam en Zenten, anunció un portavoz de la organización, que asegura que "parecía tener buena salud".

La CPI, con competencia en Libia en virtud de una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, sólo puede juzgar a los autores de genocidio, crímenes contra la humanidad o crímenes de guerra cuando la justicia de sus países de origen no quiere o no puede llevar a cabo una investigación o imputarlos.

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