"Las declaraciones hostiles de algunos dirigentes y algunos medios de prensa (libaneses) lastimaron nuestra susceptibilidad", agregó el diplomático libio, expresando el pesar de su país por la medida.
Fuentes diplomáticas libanesas confirmaron que Beirut ha recibido una notificación oficial sobre la decisión de Trípoli de "cerrar la embajada y repatriar al personal diplomático".
Libia ha sido objeto de duras críticas por parte de la comunidad chií libanesa desde la desaparición del Imán Sadr, jefe espiritual de esta comunidad y fundador del grupo "Amal" (Esperanza), cuyo actual dirigente es el presidente del Parlamento, Nabih Berri.
El domingo, durante la celebración del 25 aniversario de la desaparición de Sadr, Berri pidió al Gobierno libanés emprender "una acción judicial en los tribunales internacionales especializados contra las autoridades libias".
Por su parte, el jeque Abdel Amir Kabalán, vicepresidente del Consejo Superior chií, la máxima instancia de esta comunidad en Líbano, calificó al dirigente libio, Moamar Gadafi, de "hipócrita" y le acusó de haber "renegado de su calidad de árabe y de la religión musulmana".
El Imán Sadr desapareció el 31 de agosto de 1978 mientras realizaba, junto a dos compañeros, un viaje a Libia, cuyas autoridades afirman que había salido del país.