Un caso de financiación irregular de elecciones obligó ayer a Tom DeLay, el líder de los republicanos de la Cámara baja de Estados Unidos, a dejar su puesto. Este desenlace podría complicar la agenda legislativa de George W. Bush.
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La acusación formal de ayer, realizada por un jurado de investigación en Texas, se refiere al presunto papel que jugó DeLay en el manejo de un sistema de captación y uso de contribuciones de empresas de ese estado durante la campaña electoral de 2002. De ser condenado podría recibir una pena de dos años de cárcel.
Los fondos supuestamente fueron ingresados en cuentas del Con este aparente manejo ilícito de dinero se pasaban por alto las leyes electorales de Texas, que prohíben que empresas realicen donaciones a candidatos.
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