Fuegos
artificiales
sobre las
cúpulas de
la Iglesia
de San
Basilio y el
Kremlin,
en Moscú.
(arriba).
George
Bush
acompañó
en los
actos a
Vladimir
Putin
derecha).
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De pie junto al primer mandatario de Estados Unidos,
Putin declaró que el mundo debe un «enorme agradecimiento humano» a los casi 27 millones de ciudadanos soviéticos que murieron en el conflicto.
La ceremonia representó un inusual momento favorable para el líder ruso, tras un período difícil marcado por el debilitamiento de los vínculos con Washington y con los ex aliados soviéticos.
Aunque rindió homenaje a sus aliados estadounidenses, británicos y franceses, Putin dijo que los combates más encarnizados habían tenido lugar en suelo soviético. «El dolor tocó a todos los hogares, a todas las familias», dijo en su discurso.
Entre los líderes mundiales que luego dejaron ofrendas florales en la