22 de febrero 2005 - 00:00

Lo que aún divide

Bush abogó ayer por una nueva era en las relaciones diplomáticas con Europa. En el plano discursivo, los mandatarios de uno y otro lado del Atlántico dieron muestras en los últimos meses de pretender bajar el tono de la escalada que se inició con la invasión a Irak en 2003. Los siguientes son los principales aspectos de la política internacional en los que EE.UU. y Europa mantienen posturas discordantes:

Medio Oriente: Francia lidera entre los europeos el reclamo del establecimiento de un Estado palestino en un plazo cercano, mientras que EE.UU. tiene en Israel uno de sus principales aliados y pone el acento en el fin de las actividades terroristas de los radicales palestinos. Mientras Europa critica el muro de separación que Israel construye en Cisjordania, para la Casa Blanca es una valla que sirve como herramienta para detener atentados islamistas. Sin embargo, Washington y la Unión Europea son cofirmantes con Rusia y la ONU del plan de paz de la Hoja de Ruta que se podría llevar a cabo si progresa la tregua acordada.

Irak: la Casa Blanca reclama mayor compromiso económico y militar de los países europeos. Francia anunció que no habrá militares franceses en el país árabe bajo ningún tipo de acuerdo. Para el gobierno de Jacques Chirac, la presencia de las tropas de ocupación debe acotarse al mínimo indispensable, acorde al rechazo a una invasión que siempre consideró ilegítima. El Pentágono no aventura aún una fecha de retorno de las tropas y cree que lleva a cabo en Irak un ensayo democrático excepcional para el mundo árabe.

Irán: Alemania, Francia y Gran Bretaña intentan negociar con la teocracia iraní que favorezca la inspección de sus plantas nucleares y que demuestre que desiste de desarrollar armamento atómico. Según sostienen, «Teherán ya no enriquece uranio». EE.UU. ubicó al régimen musulmán como integrante del «eje del mal» y no descarta el uso de la fuerza, «aunque no por el momento», según dijo Condoleezza Rice, encargada de Exteriores.

China: Francia, Alemania e Italia estudian desde hace meses el levantamiento del embargo de armas a China, que impuso tras la masacre de Tiananmen, en 1989. Washington y Gran Bretaña se oponen porque sin el embargo se podría complicar «el equilibrio militar en la región».

Protocolo de Kioto: entró en vigor la pasada semana y la UE, que ratificó este acuerdo internacional para luchar contra el cambio climático, pide a EE.UU., emisor de 21% de gases contaminantes del planeta, que firme el compromiso. Para la Casa Blanca, «hay buenas razones» para no suscribirlo.

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