Si llegara a prosperar un proyecto de la legisladora oficialista María Soledad Vela, en el Ecuador una mujer podría demandar a su esposo si ella no alcanzara el orgasmo en sus relaciones maritales. Aunque la iniciativa de la diputada Vela, del partido gobernante Acuerdo País de Rafael Correa, no especifica la cantidad de reveses eróticos que darían lugar a la querella (sólo habla de «insatisfacción sexual»), en el Parlamento, como era previsible, se produjo cierta resistencia al proyecto. Lo menos que le dijeron fue «ridículo», reacción que llevó a Vela a morigerar sus alcances y hablar sobre «el derecho a relaciones sexuales en una sociedad libre, justa y más abierta».
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
En efecto, si la obtención del orgasmo femenino alcanzara rango legal en el Ecuador, cualquier hombre precavido, en trance de casarse, se vería forzado a exigir relaciones prematrimoniales mediante escribano, a los fines de garantizar que su futura cónyuge no padezca anorgasmia, porque en ese caso se expondría a quedar fuera de la ley. Su desventaja con respecto al esposo de una multiorgásmica sería insalvable.
Alguna vez Freud se preguntó qué querían las mujeres. En el Ecuador podría preguntarse qué quieren algunas legisladoras.
Dejá tu comentario