Donald Trump se presentó frente al Congreso de Estados Unidos el pasado martes por la noche para pronunciar su discurso sobre el Estado de la Unión. En el inicio de un año electoral - donde afrontará las elecciones de medio término - el líder republicano se mostró combativo y remarcó las claves de su segunda gestión: economía, geopolítica, inmigración, patriotismo y dardos a los demócratas.
Los ejes del discurso de Donald Trump frente al Congreso: "era dorada" de EEUU, la presencia geopolítica y la inmigración
El presidente estadounidense encabezó el discurso del Estado de la Unión 2026. Durante casi 2 horas, el mandatario rindió cuentas frente al Congreso y repasó las claves de su segundo mandato.
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Las claves del discurso del Estado de Unión de Donald Trump
Una economía en auge, a pesar de las dudas de los estadounidenses
En total. fue un discurso de una hora y 47 minutos - que rompió récords de duración - y en donde Trump marcó el inicio de la "era dorada de Estados Unidos", en su búsqueda de fortalecer la narrativa de su gobierno frente a unas encuestas que les son esquivas en la previa de las legislativas del 3 de noviembre.
En un país donde buena parte de la población sigue inquieta por el costo de vida, Trump eligió enviar un mensaje inequívoco: la economía, según su visión, atraviesa un momento excepcional. Aseguró que está en auge “como nunca antes” y sostuvo que la suba de precios dejó de ser un problema.
El mandatario enumeró como logros la baja en los precios de la gasolina, la caída de las tasas hipotecarias, el descenso en los valores de los medicamentos con receta y la fortaleza del mercado bursátil. En ese marco, afirmó que “millones y millones de estadounidenses están ganando”.
El contraste con el humor social es evidente. De acuerdo con una encuesta de AP-NORC, en febrero apenas el 39% de los adultos en Estados Unidos aprobaba su gestión económica. El riesgo político es claro: que el optimismo presidencial sea leído como desconexión frente a las presiones que enfrentan los hogares.
En materia comercial, insistió en que los aranceles están “salvando” a Estados Unidos, incluso después de que la Corte Suprema de Estados Unidos los declarara inconstitucionales. Definió el fallo como “muy desafortunado” y aseguró que su gobierno trabaja en una alternativa legal.
El clima se tensó cuando responsabilizó directamente a los demócratas por la suba de las primas de salud y por el encarecimiento general de la vida. “Ustedes causaron ese problema”, lanzó desde el podio.
La geopolítica: aranceles, intervención en Venezuela y el antagonismo con Irán
Trump defendió los aranceles —que en los hechos pagan los importadores— como una herramienta para gravar a países extranjeros y llegó a sugerir que, con el tiempo, podrían sustituir en gran medida el sistema moderno del impuesto sobre la renta.
En cuanto a la presencia estadounidense en el resto del mundo, recordó la operación militar que derrocó y sacó de Caracas al entonces presidente venezolano Nicolás Maduro, actualmente detenido en una cárcel de Nueva York. Durante el acto, condecoró a Eric Slover, jefe de misión y piloto de un helicóptero que, pese a recibir múltiples impactos de bala en la pierna y la cadera, logró completar la maniobra y garantizar el éxito de la incursión.
“Llevaba, como se pueden imaginar, muchísimos combatientes estadounidenses… Eric condujo el helicóptero Chinook al amparo de la noche y descendió rápidamente sobre la fortaleza militar de Maduro, fuertemente protegida”, destacó.
“Era una importante instalación militar, protegida por miles de soldados y custodiada por tecnología militar rusa y china.¿Cómo resultó? No muy bien. Mientras se preparaba para aterrizar, las ametralladoras enemigas dispararon desde todos los ángulos, y Eric recibió graves impactos en la pierna y la cadera, una bala tras otra. Recibió cuatro disparos que le destrozaron la pierna“, agregó Trump.
En clave energética, aseguró que la producción petrolera de Estados Unidos se incrementó en más de 600.000 barriles diarios, cifra que presentó como prueba del éxito de su política económica.
También apuntó contra Irán. Afirmó que Teherán desarrolla misiles capaces de alcanzar territorio estadounidense y advirtió sobre la expansión de su capacidad militar.
“Ya han desarrollado misiles que pueden amenazar a Europa y a nuestras bases en el extranjero, y están trabajando para construir misiles que pronto alcanzarán a Estados Unidos”, declaró.
“Se les advirtió que no intentaran reconstruir su programa de armas, en particular las nucleares. Sin embargo, siguen empezando de cero”, indicó Trump.
En un contexto de fuerte despliegue militar estadounidense en torno a Irán —el más relevante en Oriente Medio desde la guerra de Irak de 2003—, el presidente remarcó que “nunca tendrán un arma nuclear”.
En otra parte de su discurso, Trump apuntó contra los jueces que anularon parcialmente los aranceles, Trump intensificó sus cuestionamientos a la decisión judicial. Anteriormente, ya había descalificado a los seis magistrados que votaron en contra y, tras calificar la sentencia como "profundamente decepcionante", sostuvo sin aportar pruebas que habían fallado "por intereses extranjeros".
Los dardos a los demócratas
Ni los reconocimientos al equipo olímpico de hockey ni el homenaje a un veterano de la Segunda Guerra Mundial lograron distender el ambiente por demasiado tiempo.
El mandatario retomó rápidamente el tono confrontativo. Atribuyó a la oposición el aumento de las primas de salud, cuestionó su rol en la protección de la Seguridad Social y volvió a responsabilizarla por la crisis del costo de vida. “ustedes causaron ese problema. ustedes causaron ese problema”, dijo Trump mientras fulminaba con la mirada al lado demócrata de la sala.
Con el correr de los minutos, el discurso ganó en dureza. “Esta gente está loca, se los digo, están locos”, expresó y sentenció: “Los demócratas están destruyendo este país”.
La política inmigratoria
La inmigración volvió a ocupar un lugar central, como en el lanzamiento de su campaña de 2016. Trump recuperó expresiones habituales de la última década, cargando contra los “extranjeros criminales” y alertando sobre “capos de la droga, asesinos por todo nuestro país”.
No hubo, en cambio, referencias a las tácticas más agresivas de control migratorio que a comienzos de año generaron fuertes controversias, ni a la muerte de dos ciudadanos estadounidenses en Minneapolis el mes pasado a manos de agentes federales.
Fue la representante demócrata por Michigan, Rashida Tlaib, quien gritó desde su banca que “Alex no era un criminal”, en alusión a Alex Pretti, una de las víctimas.
En la réplica demócrata, la gobernadora de Virginia, Abigail Spanberger, sostuvo que las fuerzas del orden deben reconstruir la confianza en las comunidades y afirmó que “cada minuto que (Trump) pasa sembrando miedo es un minuto en que no se investigan asesinatos”.
El presidente tampoco mencionó el ajuste en la estrategia oficial, incluida la reducción de agentes en las Ciudades Gemelas —Minneapolis y St. Paul— ni las dudas que refleja la opinión pública: según AP-NORC, en febrero el 60% de los adultos desaprobaba su gestión en materia migratoria.
Tras destacar la presencia de “madres ángel”, cuyos hijos fueron víctimas de inmigrantes indocumentados, cerró con un mensaje directo: votar por los demócratas implicaría reabrir las fronteras.
“Nunca podemos olvidar que muchos en esta sala no solo permitieron que ocurriera la invasión fronteriza antes de que yo me involucrara, sino que de hecho lo harían de nuevo si alguna vez tuvieran la oportunidad”, sentenció.
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