24 de febrero 2026 - 19:31

Donald Trump y Javier Milei, tienen un mismo problema: convencer que la economía anda mejor

Los paralelismos entre Donald Trump y Javier Milei, a veces sorprenden. Con menos de una semana de diferencia ambos darán su discurso más importante del año, tratando de reimpulsar la confianza en sus proyectos económicos.

Javier Milei y Donald Trump, enfrentan en estos días la necesidad que el discurso más importante del año, sea el puntapié para recuperar el beneplácito de la gente, ante una situación económica que ya dejó de entusiasmar.

Javier Milei y Donald Trump, enfrentan en estos días la necesidad que el discurso más importante del año, sea el puntapié para recuperar el beneplácito de la gente, ante una situación económica que ya dejó de entusiasmar.

Nuestra Constitución establece en la sección 63 que “Ambas Cámaras se reunirán en sesiones ordinarias todos los años desde el 1 de marzo hasta el 30 de noviembre. También pueden ser convocadas extraordinariamente por el Presidente de la Nación o prorrogadas por este” (antes de la reforma de 1994, las sesiones iban de mayo a diciembre).

La Cláusula 8 de la sección 99 complementa lo anterior al decir que el Presidente “abre las sesiones anuales del Congreso”. Mas allá de esto, no hay ninguna reglamentación sobre cómo es el procedimiento ni sobre cómo debe realizarse el evento.

Entre los yanquis es el Artículo II, Sección 3, Cláusula 1 (la State of the Union Clause), la que dice: "Él [el Presidente] dará de tiempo en tiempo al Congreso información sobre el estado de la Unión, y recomendará a su consideración las medidas que juzgue necesarias y convenientes...". Es interesante que, si bien la Constitución habla de la obligación de informar, nada dice sobre cómo debe efectivizarse: ni periodicidad, fechas, ni ante quienes, ni si debe ser en persona, por escrito, de manera virtual, etc.

De 1801 a 1912, era una nota que leía un secretario una vez al año ante el Congreso y que recogían unos pocos periódicos. Antes de 1934 se realizaba en diciembre y desde entonces, en algún momento entre fines de enero y comienzo de marzo. En 1947 el presidente Truman lo convirtió en un evento televisado en horas del “prime time”. Hasta ese entonces y desde 1922 se transmitía por radio (el primero de alcance masivo fue el de C. Coolidge de 1923).

Entre nosotros, la primer transmisión radial fue el discurso del Presidente Marcelo T. de Alvear en 1923 (hasta entonces era una carta enviada al Congreso), aunque la primera de alcance masivo fue la de Agustín Pedro Justo en 1930. La primera Televisada, la de Perón en marzo de 1952 (Canal 7 se había inaugurado el 17 de octubre con el famoso discurso de Juan Domingo y Eva Perón)

Con sus variantes, unos 90 países han adoptado alguna forma del ”State of the Union”, que a su vez es un derivado del “Speech from the Throne” británico, que comenzó durante el siglo XI. En el siglo XVII se convirtió en el acto formal de inauguración de las sesiones del Parlamento, y en el XVIII pasó a ser la expresión del Primer Ministro y su gabinete, leído “verbatim” por el monarca. No es obligatorio, pero es una convención constitucional “fuerte”.

Tradicionalmente, en nuestro país el discurso presidencial se dio entre las diez y las doce de la mañana, dando tiempo para que todos los aspectos ceremoniales pudiesen cumplimentarse a la luz del día y las dos Cámaras pudiesen comenzar a trabajar. Esto cambio con Milei que optó apenas asumió por hacerlo en el “prime time televisivo” a las 20.45 y el año pasado a las 21hs (con lo cual las Cámaras recién comienzan a trabajar al día siguiente).

¿Qué esperar de Milei?

Podemos teorizar fuerte, pero la realidad es que estas presentaciones han sido utilizadas desde siempre por los mandatarios, para hacerse “autobombo”, presentando en público un racconto de lo mejor de su gestión y los proyectos más populares que pretenden implementar.

Este domingo a las 21, con sus últimos panes bajo el brazo (la reforma laboral y el nuevo Régimen Penal Juvenil) y tal vez no excediéndose de los sesenta minutos, Javier Milei dará su tercer discurso ante la Asamblea Legislativa (el primero fue de espaldas al Congreso, pero hoy Milei no es más aquel).

Sentimiento redes por JAvier Milei
Después de cuatro meses consecutivos en que las referencias en torno a Javier Milei fueron mayoritariamente positivas en las redes sociales, en enero esto se quebró, y no pareciera haberse recuperado durante febrero

Después de cuatro meses consecutivos en que las referencias en torno a Javier Milei fueron mayoritariamente positivas en las redes sociales, en enero esto se quebró, y no pareciera haberse recuperado durante febrero

Por lo que sabemos hasta ahora, para atrás volverá sobre el tema de la aniquilación de la inflación, la caída de la pobreza, y la desocupación, la eficientización y la desregulación de la economía, la eliminación del déficit, fiscal, etc.

Para adelante parece que muy posiblemente presente un plan de unas 50 reformas, entre las que se incluyen la sanción de un nuevo Código Penal, la reforma tributaria y electoral, una nueva ley de Glaciares, etc.

De haber alguna sorpresa, tal vez debamos buscarla más por el lado del tono que lo que diga, si es más político y conciliador que otras veces, o si al final otra vez “se le escapa la tortuga” (la vicepresidenta podría ser una de las víctimas a apuntar).

¿Cómo va a tomar la gente lo que diga Milei?

Es difícil decir a ciencia cierta cuánto, pero si bien su imagen negativa era mayor, Milei había arrancado 2025 con una buena imagen positiva -que se mantuvo a pesar del escándalo $Libra- relativamente alta, digamos en torno al 45% (hasta principios de marzo, CB consultora le daba 46,1% de imagen positiva, Opina Argentina 48%, Trespuntozero 42%, UDESA 45%; etc.)

Hoy, a pesar de la victoria en las elecciones de medio término y que no hemos tenido ningún escándalo reciente, estamos en valores similares o ligeramente inferiores, lo que hablaría de lo que alguien podría llamar “un desgaste natural”. Para CB Global, la positiva es de 47%, Grupo Opinion 45%, Pulso Research 47,3%, Haime y Asociados 44%, Atls Itel 43%, directorio Legislativo 42%, con los números sobre la gestión dos o tres puntos por debajo.

Mencion redes Javier milei 2026
En un momento en que la figura de Javier Milei debiera estar acaparando más la atención de los argentinos, ocurre lo contrario.

En un momento en que la figura de Javier Milei debiera estar acaparando más la atención de los argentinos, ocurre lo contrario.

Antes de que comenzara la cadena nacional hace casi un año, el rating de los canales de aire sumaba 8.1 puntos, desplomándose a 5.3% cuando arrancó Milei, orillando 4.6 puntos hacia el final de su alocución. Para los canales de noticias, el encendido que estaba en 7.6 puntos, bajó a 6.3 con la cháchara presidencial.

Con el fútbol “de paro” muy posiblemente el encendido de la TV sea este domingo inferior al habitual. Aun así cuesta pensar que el discurso ante la Asamblea Legislativa de Javier Milei repita los pobres números de hace un año. Claro que al mismo tiempo cuesta pensar que repita los números de su primer discurso, en 2024 cuando obtuvo un encendido del 50%.

Según la consultora Ad Hoc, luego de cuatro meses de un balance positivo, al 19 de febrero el sentimiento de las audiencias digitales hacia Javier Milei se tornó negativo pasando de un saldo positivo de 2 puntos a otro negativo de 9. Un año atrás el derrumbe había sido mayor, pasando de un ganador de 15 puntos a un perdedor de 18. Esto puede dar algún contexto sobre lo que ocurra con los ratings y la verdad sobre el estado de la imagen presidencial.

Pero que durante el último mes el sentimiento sobre alguien se haya tornado negativo en las redes no nos dice demasiado. Esto se vuelve más interesante cuando vemos el peso que ese alguien está teniendo en las redes.

Mencion redes Javier milei 1 semana
En una semana en que la figura de Javier Milei debería de brillar, es notable la caída en el interés de los últimos días.

En una semana en que la figura de Javier Milei debería de brillar, es notable la caída en el interés de los últimos días.

De acuerdo con las mediciones de Google Trends de las últimas semanas y los últimos días, la figura de Javier Milei no está concitando demasiado interés. Esto puede cambiar de un momento a otro, pero en combinación con los datos anteriores nos lleva a no descartar la idea sobre el poco interés que puede suscitar el discurso que dé nuestro Presidente, este domingo.

¿Cómo va a tomar la gente lo que diga?, y… la evidencia sugiere que no con demasiado interés.

¿Y Trump?

En apenas horas el presidente de los EE.UU., quien esta vez se adelantó a Javier Milei, dará el segundo discurso sobre "El Estado de la Unión” de su segundo periodo presidencial.

A diferencia de Milei ya adelantó que, tal vez intentando preparar a la audiencia sobre lo mucho bueno realizado por su administración, será largo (cuando dice largo, es largo, el del año pasado fue el más lago de la historia de estos discursos) ya que “tenemos tanto sobre lo que hablar”.

Trump sabe, o sabía de televisión y no quiere perderse el evento que le generará la mayor audiencia del año.

Un puntapié o una zancadilla para campaña de medio término

El año pasado su aprobación giraba en torno al 48%, doce meses más tarde está en torno al 36% y su desaprobación creció al 63% (más probablemente 34% según una encuesta indirecta de Gallup, que tiró la toalla y anunció días atrás que no mediría más al presidente -tuvieron que salir a “aclarar” que no era por presión del gobierno-). El problema no es tanto la caída en sí, sino que es lo que se derrumbó, la aprobación entre los latinos cayó 19 puntos, y entre los independientes 15 puntos a 26%, a un mínimo desde que entró en la política.

Incluso en sus propias filas tiene problemas. La aprobación de los republicanos gira hoy en torno al 49%, un mínimo desde el año pasado (alcanzo 64% luego de su discurso inaugural).

Estos son los números de una encuesta de CNN, desde siempre opositora a Trump. El problema es que otra, de este domingo, por el Washington Post/ABC/IPSOS no lo muestra en una posición mucho mejor, solo el 39% de los norteamericanos aprueba lo que ha hecho y 47% lo “desaprueba firmemente”. Los números de NPR/PBS/Marist, también de estos días, no son demasiado diferentes. Según el agregado de encuestas del New York Times, no más del 41% de los norteamericanos aprueban la gestión de Trump y 56% la desaprueba.

agregado de encuestas del NYT trump imagen
A pesar de las muchas promesas cumplidas y una situación económica que no pareciera haberse deteriorado, los norteamericanos han estado abandonando a Donald Trump

A pesar de las muchas promesas cumplidas y una situación económica que no pareciera haberse deteriorado, los norteamericanos han estado abandonando a Donald Trump

La respuesta del presidente, como suele ocurrir con él, no fue ninguna de las esperadas. A fin de diciembre, contestó con un posteo afirmando que las encuestas eran “todas “truchas”, y que el 64% de los norteamericanos apoyaba su gestión. Más recientemente habló sobre que planeaba iniciarle un juicio al NYT por publicar los resultados de una encuesta que aparentemente herían sus sentimientos.

Mas allá de estas excentricidades, Trump sabe bien cómo es la realidad, y el lunes pasado, en un evento en la Casa Blanca admitió: “Me sorprende que no tengo más apoyo, allí afuera”… claro que esto duró poco y lo embarró cuando un poco más tarde declaró: “No estoy al 40%, Estoy mucho más arriba de eso”.

Poco importa que Wall Street haya roto todas sus marcas históricas, que la inflación se esté desacelerando, que el PBI continúe creciendo, que los salarios continúen haciéndolo por encima de la inflación, que se estén generando nuevos empleos, que Trump haya vuelto a instalar a los EEUU como la primera potencia mundial, que se haya puesto un coto a la inmigración ilegal, que baje el crimen, etc.

Lo que los números muestran es que los norteamericanos no están contentos, se siguen endeudando y cada vez les cuesta más llegar a fin de mes (es la dicotomía entre la macro y la micro, que los argentinos tan bien conocemos).

tweet trrump sbre su popularidad
Donald Trump siempre duplica la apuesta y no tiene temor de caer en el ridículo, confiando en que los hechos y la suerte estarán de su lado

Donald Trump siempre duplica la apuesta y no tiene temor de caer en el ridículo, confiando en que los hechos y la suerte estarán de su lado

Al 57% de los norteamericanos lo que más les preocupa hoy es su bolsillo, la economía, no la inmigración, el crimen, la política exterior (Israel, Gaza, Ucrania, Rusia, China, Groenlandia, Venezuela o Irán), el estado de la democracia o el sistema de salud, que son “temas” para no más de un cuarto de los estadounidenses.

Con apenas seis meses para las elecciones de medio término (algunas encuestas ven a los demócratas 5 puntos arriba en el voto general), la idea es que este “State of the Union” sea el catalizador de las fuerzas republicanas, para unir y motivar las bases a salir y convencer a los indecisos.

Sin dudas lo que veremos en horas parecerá un discurso de ofensiva, pero por debajo de las apariencias, tendrá mucho de defensivo, luego de la derrota con la Corte Suprema, el paso atrás del ICE, y la cuestión de Groenlandia.

Los asesores de Trump han estado las últimas semanas tratando de convencerlo de que se focalice en la cuestiones económica, que sea un discurso de campaña, que convenza a la ciudadanía que los mejores tiempos están al alcance la mano, que la idea de una reducción impositiva, una rebaja en el precio de los medicamentos y un plan de acceso am las viviendas, es más que meras palabras.

El problema es que siendo Trump quien es, sabemos que es imposible que no entre en meandros, que no pierda tiempo hablando de las tarifas y apaleando a quienes no le agradan (la Corte Suprema, en particular los jueces Gorsuch y Barret, acaban de caer en esta lista) y que en definitiva de lo que termine de convencer es que es el mismo Trump de siempre, con unos años más.

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