Halloween va camino a convertirse en uno de los tradicionales festejos durante la era Obama.
La Casa Blanca se vistió el sábado de fiesta para recibir a unos 2.000 niños de escuelas del área de Washington para la tradicional celebración de Halloween.
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El presidente Barack Obama y su esposa, Michelle Obama, entregaron bolsas con golosinas, frutos secos y una galleta con la forma de la Casa Blanca.
Si bien ni el presidente ni la primera dama usaron disfraz, otros funcionarios sí cambiaron sus usuales trajes por vestimentas típicas de Halloween.
El portavoz Robert Gibbs se vistió como Darth Vader, el personaje de la Guerra de las Galaxias, mientras que la embajadora ante la ONU Susan Rice era Goofy, el personaje de Disney.
Pequeños monstruos, princesas y fantasmas llenaron el jardín de la Casa Blanca, que estaba iluminado por luces naranja, mientras que telas de araña gigantes colgaban de las columnas del edificio.
Un grupo vestido como esqueletos se encargó de entretener a los asistentes, junto con otros vestidos de mariposas gigantes y árboles caminantes, entre otros.
A la fiesta en el interior de la Casa Blanca asistieron gran cantidad de militares, junto con sus familias.
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