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4 de octubre 2006 - 00:00

Lula aceptó 3 debates porque bajó en votos al rechazar uno

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Lula da Silva se estrecha la mano con Jacques Wagner, elegido gobernador del estado de Bahía, en el palacio presidencial Planalto en Brasilia. El mandatario decidió participar de las tres citas luego de ausentarse del debate preelectoral.
Brasilia (EFE, AFP, ANSA, Reuters) - Luiz Inácio Lula da Silva redefinió su estrategia electoral para la segunda vuelta y ahora está ansioso por debatir. Tras haberse ausentado de todos los debates televisivos previos a las elecciones del domingo pasado, ahora el presidente brasileño aceptó el desafío: el primer mano a mano entre Lula y el socialdemócrata Geraldo Alckmin, ante quien disputará el ballottage el 29 de octubre, se realizará el próximo domingo 8, según confirmó la TV Bandeirantes de San Pablo.

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La presencia de los dos postulantes fue confirmada por la emisora después de un acuerdo entre ambos comités de campaña.

La primera vuelta, celebrada el domingo pasado, finalizó con ventaja para Lula, del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda), que alcanzó 48,61% de los votos válidos, sobre su adversario del PSDB (Partido de la Social Democracia Brasileña), con 41,64%.

En el último de los debates antes de los comicios del domingo pasado -realizado el jueves 28 de setiembre en la red Globo de televisión- la silla de Lula quedó vacía, lo que según analistas perjudicó al mandatario brasileño, quien no pudo defenderse de las denuncias de corrupción.

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  • Ahora, ante la decisión de Lula y Alckmin de participar en todos los debates posibles, otras emisoras de televisión, además de Bandeirantes, anunciaron que tendrán en sus pantallas a ambos candidatos. El primer debate será en Bandeirantes el domingo a las 20 hora local; el segundo se realizaría en «TV Gazeta» de San Pablo, que lo anunció para el día 17, y el último se cumpliría en la red Globo de televisión, que lo programó el viernes 27. Los dos últimos serán en horario a confirmar.

    «Al gobierno ahora le interesan los debates y el presidente está ansioso por ir al primero», dijo ayer en rueda de prensa el ministro de Relaciones Institucionales, Tarso Genro, una suerte de portavoz de Lula para asuntos políticos. Según Genro, Lula no asistió a ninguno de los debates antes de las elecciones del pasado domingo «porque serían muchos candidatos contra él», pero ahora la situación ha cambiado.

    Genro dijo que los debates son importantes para discutir sobre «ideas y programas» y que, ante la segunda vuelta electoral, serán útiles «para comparar lo que el partido de Alckmin hizo en ocho años de gobierno y lo que hizo Lula en cuatro». El ministro aludió así a los ocho años de gobierno de Fernando Henrique Cardoso (1995-2003), correligionario de Alckmin en el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), un período que Lula ha insistido en que ha quedado marcado por la corrupción y el neoliberalismo.

    Además, Lula y Alckmin comenzaron a negociar nuevos acuerdos políticos de cara a la campaña para la segunda vuelta de las elecciones en Brasil, que promete ser dura y sin cuartel.

  • Objetivo

    La intención de los dos candidatos que se enfrentarán en segunda vuelta el próximo día 29 es lograr el apoyo de fuerzas políticas que en la primera se mantuvieron independientes, como el Partido del Movimiento Democrático (PMDB), «objeto de deseo» tanto de Lula como de Alckmin, quien ayer dijo que «Lula llega a la segunda vuelta derrotado, prácticamente. Y nosotros llegamos en una curva ascendente».

    El PMDB -centroderecha-, sin embargo, está dividido en dos facciones internas, una más cercana a Lula y otra a Alckmin, quien ya manifestó que no ahorrará esfuerzos para llevar hacia su redil a la totalidad del partido.

    Ayer, el ala opuesta a Lula oficializó su apoyo a Alckmin. La cabeza de ese movimiento, el ex gobernador de Rio de Janeiro Anthony Garotinho, es un líder de gran influencia entre los evangélicos, que se calcula que constituyen 15 por ciento del electorado.

    Alckmin también reiteró que buscará convencer a quienes votaron a la marxista Heloísa Helena y al laborista Cristovam Buarque, respectivamente en tercero y cuarto lugar en las elecciones del domingo, con 6,85% y 2,65% de los votos.

    El instituto Datafolha difundió ayer una encuesta, realizada antes de las elecciones entre quienes manifestaron que votarían a Helena o a Buarque, y la mayoría dijo que en caso de segunda vuelta entre Lula y Alckmin se inclinaría por el segundo, lo que revela la fertilidad del campo que pretende explorar el socialdemócrata.
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