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El péndulo comenzó su recorrido inverso con Chávez, con el crecimiento del Frente Amplio en Uruguay y, en la Argentina, con el acceso de la Alianza al poder. Lagos, en Chile, es de origen socialista, pero generó tranquilidad en base a mantener el rumbo económico que viene de gobiernos anteriores y la búsqueda de una relación más estrecha con Estados Unidos.
En lo ideológico, la victoria de Lula supone un giro en dirección al populismo, ciertamente menguado por la marcha acelerada de su movimiento en orden a convertirse en un partido socialdemócrata cuanto más se acercaba la fecha de elecciones.
Lo que habrá que observar es si ese perfil electoral se consolida en los hechos como una línea de gobierno y si este ejercicio de populismo reivindicativo consigue manejarse con más éxito que la Alianza en la Argentina. Como se sabe, partidos de corte similar alcanzaron altas capacidades de contrapeso e impedimento pero fracasaron invariablemente a la hora de gobernar. En su favor, Lula lleva casi treinta años construyendo poder y, a diferencia de nuestra Alianza, no arriba al gobierno en base a una mera concertación electoral sin mucha coincidencia programática posterior.
En el campo internacional, la propia personalidad de Lula y su enorme respaldo electoral lo habilitan inmejorablemente para continuar con la importantísima herramienta de la así llamada diplomacia presidencial, que primero Sarney y Alfonsín y luego mucho más Menem y Cardoso convirtieron en la principal herramienta de sus cancillerías. Un Mercosur aún invertebrado y sin instituciones propias y una alianza bilateral profundamente sentida pero aún no articulada, requieren de presidentes fuertes que se dediquen personalmente a la política exterior. En su relación con Estados Unidos seguramente primará el tradicional pragmatismo de ambas partes: es cierto que Lula está a la izquierda de Cardoso, pero también a la derecha de Chávez. En la medida en que Lula no consolide un frente antinorteamericano con Castro y Chávez, algo altamente improbable, el Departamento de Estado focalizará sus prioridades en los temas del ALCA, de Colombia y la Triple Frontera, en el marco de la ya casi centenaria relación especial de altísima confianza entre Washington y Brasil.
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