19 de marzo 2002 - 00:00

Lula habría ganado con gran amplitud

San Pablo (DPA, AFP) - El líder izquierdista Luiz Inácio Lula Da Silva, el actual favorito a ganar los comicios presidenciales de octubre en Brasil, arrancó un abrumador triunfo en las elecciones internas realizadas por su Partido de los Trabajadores (PT), según los resultados parciales divulgados ayer por el partido.

Tras escrutarse más de la mitad de los votos dados por unos 200.000 afiliados del PT el domingo en todo el país, Lula acumulaba, al cierre de esta edición, 84,3% de los votos válidos, mientras que el otro precandidato a la presidencia, el senador Eduardo Suplicy, contaba sólo con 15,7%.

La victoria de Lula abre la guerra electoral, marcada por la búsqueda de alianzas con otros sectores de la izquierda e incluso con grupos liberales considerados de centroizquierda y la polarización con el gobierno.

Candidato a la presidencia por cuarta vez consecutiva --de-rrotado en 1989 por Fernando Collor de Mello y en 1994 y 1998 por el actual presidente Fernando Henrique Cardoso-Lula ha afirmado que no está dispuesto a dirigirse mansamente hacia una nueva derrota pues «la izquierda no puede ganar sola» una elección. Esta postura ha generado una ácida controversia entre la dirección partidaria y sectores del PT considerados «radicales», en su mayoría oriundos de antiguas organizaciones de extrema izquierda. La decisión sobre la candidatura del PT surgió en medio de una áspera crisis en la política brasileña.

Es que la probable aspirante del PFL Roseana Sarney, quien hasta hace dos semanas amenazaba el liderazgo de Lula, se viene derrumbando en las encuestas tras haber sido objeto de una avalancha de acusaciones de corrupción. Por esa razón, los ca-ñones de Lula, que hasta hace poco tiempo apuntaban hacia la gobernadora de Maranhao, han cambiado de mira y apuntan ahora hacia el senador, economista y ex ministro José Serra, delfín de Cardoso que la semana pasada saltó al segundo lugar en las preferencias. «Voy a estar en la calle y vamos a cotejar nuestros proyectos con los del gobierno federal», dijo, marcando como en un diapasón el tono en que espera actuar durante la campaña electoral que se inicia a comienzos de abril.

El presidente nacional del Partido de los Trabajadores, el diputado José Dirceu, también adelantó la tónica de la campaña que se avecina al acusar al gobierno de utilizar el aparato del Estado para investigar a Sarney «con objetivos electorales». Según él, el gobierno «está dispuesto a todo para ganar las elecciones, incluso a valerse de un golpe de Estado blanco», dijo en referencia a posibles maniobras ilegales para modificar los resultados de las elecciones.

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