En su discurso de casi una hora dirigido a sus ex colegas -inició su carrera política como líder del Sindicato de Metalúrgicos de Sao Bernardo do Campo, en el Gran San Pablo-, Lula Da Silva dijo que debatirá con la sociedad los proyectos de reforma previsional, laboral, tributaria y política que elevará al Congreso.
El presidente electo se negó a comprometerse con un aumento de 20 por ciento en 2003, aunque dijo que lo concederá «si es posible». No obstante, aseguró que cumplirá su promesa de campaña de duplicar el poder adquisitivo del salario mínimo hasta el final de su mandato en 2007.
Pese a que dejó en claro que no habrá cambios importantes a corto plazo, los dirigentes de la Central Unica de Trabajadores (CUT) y de la Fuerza Sindical -las dos principales centrales sindicales del país-elogiaron el resultado del encuentro. «Todo ocurrió como nosotros deseábamos, y ha quedado en claro que nada se hará como imposición de arriba abajo», afirmó el presidente de la Fuerza Sindical,
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