San Pablo (EFE, Reuters, AFP, ANSA) - El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, que recibió ayer el apoyo del conservador Partido Liberal a su candidatura, estiró su ventaja en las encuestas de intención de voto a 12 puntos sobre su adversario, Geraldo Alckmin.
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Según una encuesta divulgada ayer por la firma Datafolha, la ventaja de Lula en la intención de voto aumentó de 7 a 11 puntos en apenas una semana, aunque si se descuentan las respuestas de quienes planean votar en blanco o nulo, la diferencia se amplía a 12 puntos.
De acuerdo con el sondeo, el porcentaje de electores que pretende votar por el jefe de Estado subió de 50% la semana pasada a 51% en la encuesta hecha ayer, en tanto que el de los que prefieren a Alckmin bajó de 43% a 40%. Si, tal como ocurrirá el 29 de octubre, día del ballottage, se consideran sólo los votos válidos, Lula obtendría 56% contra 44% de Alckmin.
La encuesta fue hecha dos días después del esperado debate televisivo y mostró que, pese a los temores de algunos oficialistas, Lula salió bien parado de un careo.
Favoritismo
El favoritismo del jefe de Estado aumentó pese a que, según Datafolha, 43% de los electores apuntaron a Alckmin como vencedor del debate, frente a 41% que consideraron a Lula mejor.
El sondeo arrojó que apenas 16% de los encuestados vio el debate completo en la televisión.
El líder opositor se negó a comentar si la pérdida de tres puntos en sus intenciones de voto pudo haber sido causada por el tono agresivo que asumió durante el debate y a su insistencia en discutir apenas sobre corrupción.
Los aliados de Lula también celebraron el éxito de la estrategia que adoptaron de criticar supuestas debilidades en el programa económico de Alckmin para evitar que la corrupción se convierta en el único asunto de discusión durante la campaña.
Alckmin ha dedicado todas sus entrevistas y declaraciones de esta semana a desmentir las acusaciones de asesores del jefe de Estado de que puede desmontar los programas sociales del actual gobierno y privatizar empresas emblemáticas, como Petrobras y el Banco de Brasil.
En tanto, el Partido Liberal (PL), la formación que fue la principal aliada de Lula en las presidenciales de 2002 pero que se mantuvo neutral en la primera vuelta de las elecciones de este año, fue el primer partido en anunciar oficialmente su respaldo a uno de los candidatos para la segunda ronda, volcándose inversamente hacia el jefe de Estado.
Con su apoyo, los liberales aportan tres senadores y 23 diputados al eventual nuevo gobierno de Lula, cuya candidatura contaba hasta ahora sólo con el aval del gobernante Partido de los Trabajadores (PT) y de los minúsculos Partido Comunista de Brasil (PCdoB) y Partido Republicano Brasileño (PRB).
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