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Lula da Silva, a dos meses del inicio escándalo de corrupción que afecta al país, abordó hoy por primera vez en su programa quincenal de radio, "Café con el presidente", a peor crisis política que enfrenta su gobierno.
"Todos venimos al mundo para ser honestos, para ser éticos, para ser dignos. Si alguien erró en eso, tendrá que pagar, independientemente de quién sea", subrayó el presidente.
El mandatario destacó que "no es posible apurar el ritmo" de las investigaciones en curso, a cargo de una comisión parlamentaria (CPI, sigla en portugués), junto a otros organismos.
"Si yo pudiera acortar los plazos, los acortaría. Pero el gobierno no puede hacer nada, sino esperar el ritmo normal que tiene la CPI, el Ministerio Público, la policía federal, la Sindicatura General de la República", explicó Lula, quien formuló un llamado para que la crisis "no paralice" al gobierno.
"Espero que haya disposición de todos los diputados, senadores, del gobierno y de la sociedad para que, al mismo tiempo en que avanzan las investigaciones, podamos crear condiciones para que el Congreso funcione y vote las cosas importantes y el gobierno cumpla con su papel: trabajar", dijo.
Lula también aprovechó su mensaje en la radio para anunciar que seguirá viajando e inaugurando obras, independientemente de las críticas de la oposición al respecto, sobre que está "en campana" en vistas a las elecciones de 2006.
"Sé que, de vez en cuando, eso (viajar e inaugurar obras, ndr) causa cierto nerviosismo en algunos de mis adversarios, que dicen que estoy haciendo campana", comentó. "Voy a viajar mucho de ahora en más, inaugurar todas las obras que comenzamos (...). ¿Por qué? Porque las cosas se están realizando en Brasil y nosotros vamos a seguir trabajando para eso", completó.
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