Los presidentes Nicolas Sarkozy y Luiz Inácio Lula da Silva saludan a los presentes en la Guayana Francesa. La formalidad de Sarkozy contrastó con las bromas de Lula.
Saint Georges de l'Oyapock, Guayana Francesa (Reuters, DPA) - Reunidos en plena selva ecuatorial, en el territorio sudamericano ocupado por la Guayana Francesa, los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y Francia, Nicolas Sarkozy, acordaron ayer avanzar en un ambicioso acuerdo por la compra de aviones cazas, helicópteros y un submarino como parte de la política de defensa del país sudamericano.
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El vínculo se da como parte de una «alianza estratégica» más amplia, que involucraría el comercio, proyectos de infraestructura y cooperación en ciencia e investigación. A su vez, la jornada funcionó para que ambos líderes coincidan en dar impulso a Brasil para que, en caso de ampliarse el cupo, ocupe una banca en el Consejo de Seguridad de la ONU.
En un orden más burocrático, ambos jefes de Estado se comprometieron a solucionar problemas de tasas de visas y papeleo que actualmente obstaculizan el comercio legal en la frontera de la Guayana Francesa -donde viven unos 50 mil brasileños, la mayoría en forma ilegal- y el norte de Brasil.
Ambos países suscribirían el acuerdo por el armamento a fin de año, con diciembre como fecha límite. Brasil compraría cazas, helicópteros y un submarino clase Scorpene, valuado en u$s 600 millones. «Estamos dispuestos a transferir no sólo material militar. No existe ningún tabú. Brasil es una potencia democrática y amiga de Francia. Los franceses somos trasparentes con los amigos y los dos países están dispuestos a trabajar por la paz en el mundo», informó Sarkozy, de impecable traje oscuro pese al calor tropical. «Brasil está inclinado a reforzar sus defensas marítimas, en parte por el hallazgo de grandes reservas de crudo frente a sus costas», agregó.
FARC
Sarkozy fue categórico al asegurar que «Francia desea» que Brasil se torne un miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU. «En los grandes temas bilaterales y multilaterales, Francia y Brasil están de acuerdo», destacó el presidente francés.
Para Lula, la reunión con Sarkozy fue «un momento histórico para las posibilidades futuras que tenemos, y para tornar esta asociación estratégica entre Brasil y Francia en una iniciativa que pueda generar beneficios para los pueblos de los dos países». En la visión de Lula, «la comprensión (de Francia) de la importancia de Brasil, del papel que Brasil puede tener para ayudar en un mundo comercial y el mundo político, es muy importante, y ahora tenemos que tornar realidad nuestras intenciones» para la profundización de esa asociación estratégica.
Por su parte, el galo también agradeció a Lula los esfuerzos del gobierno brasileño para fomentar un acuerdo humanitarioque permita la liberación de los rehenes en poder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), entre ellos la ex senadora colombiano-francesa Ingrid Betancourt.
Lula, vistiendo una confortable camisa guayabera, dijo que su país estaba listo para ayudar en cualquier esfuerzo humanitario para lograr la liberación de los rehenes, pero subrayó que Colombia y el presidente venezolano, Hugo Chávez, debían liderar el esfuerzo. Un plan secreto francés para rescatar a Betancourt en julio de 2003 tensó las relaciones entre Brasilia y París cuando un avión francés realizó un aterrizaje no anunciado en territorio brasileño.
La cálida y húmeda ciudad de Saint-Georges de L'Oyapock, escenario elegido para el encuentro, es un departamento de la colonia francesa de ultramar que se encuentra separado de Brasil por el río Oiapoque. Justamente, uno de los puntos altos de la histriónica cumbre de ayer fue el momento en que miembros de la Legión Extranjera francesa develaron la maqueta del puente que será construido para unir por tierra ambos territorios a partir de 2010.
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