Kate McCann, la madre de la desaparecida Madeleine, no se encontraba bajo el efecto de medicamentos cuando su hija se esfumó de la vivienda que su familia alquiló en la costa del Algarve portugués, según el examen toxicológico de un pelo de la mujer.
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La señora McCann había aceptado someterse a este análisis para refutar las acusaciones de que consumía antidepresivos y que en realidad mató a su hija en un arrebato.
Madeleine desapareció el 3 de mayo, poco antes de cumplir cuatro años, en un complejo vacacional del Algarve portugués, mientras sus padres cenaban con amigos fuera de casa.
La policía portuguesa declaró a los padres de la niña, Kate y Gerry, sospechosos en el caso, y ha dejado entender que la hipótesis más probable en su opinión, en contra de la que defienden los padres, es que Madeleine esté muerta.
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