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También habrá una mayor presencia de agentes de la policía y de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), y una vigilancia especial en más de 2.000 eventos que se realizarán en toda la nación, bajo la coordinación de la Oficina de Seguridad Interna de la Casa Blanca.
El presidente George W. Bush instó a los estadounidenses el martes a celebrar con "entusiasmo" la fecha, pese a los temores que sembraron los atentados del 11 de setiembre en Nueva York y Washington, que mataron a unas 3.000 personas y agrietaron la sensación de seguridad de muchos norteamericanos.
El gobierno ha indicado que no tiene información creíble y específica que sugiera que se planeen ataques contra Estados Unidos el 4 de julio, pero no quiere dejar cabos sueltos, por lo que ha movilizado a los militares y organismos de seguridad nacional.
"Habrá una gran serie de acciones en todo el país para ayudar a que los estadounidenses se sientan seguros", dijo a periodistas el portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer.
"Las 'CAPS' (patrullas de combate aéreo) volarán sobre varias ciudades estadounidenses y sobre todo el país. Se reforzará a la policía local así como la presencia de la FBI en todo el país", dijo Fleischer.
"Se ha adoptado una gran variedad de acciones en tierra para utilizar mayores recursos, mayor vigilancia, mayor protección y mayor prevención, así como operaciones inmediatas puestas en marcha en Washington para manejar eventualidades", agregó, indicando que las autoridades quieren que el público "nos deje a nosotros las preocupaciones".
En vista de la ausencia de información concreta que sugiera que se prepare un ataque, hasta ahora los funcionarios encargados de la seguridad han dejado en amarillo el nivel de una amenaza nacional, un punto medio en una escala de cinco colores.
Bush intentó el martes transmitir a los estadounidenses que deben despojarse de sus inquietudes.
"Deberían celebrar con entusiasmo porque tenemos libertad y amamos la libertad", dijo a periodistas durante una visita a Wisconsin. "Deberían saber también que nuestro gobierno hace todo lo que esté a su alcance para la seguridad del territorio".
La capital de la nación, considerada como uno de los potenciales blancos de un ataque terrorista, movilizará a 2.000 agentes uniformados y una recién instalada red de cámaras que vigilará ampliamente el "National Hall", el gran espacio verde cerca de monumentos donde cada año se reúnen cientos de miles de personas para ver un espectacular despliegue de fuegos artificiales.
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