Los activistas protestan orando en la Iglesia de Santa Sofía (izquierda). Una mujer turca sostiene una pancarta en contra de la visita del Papa (derecha).
Unos 40 activistas turcos fueron detenidos hoy tras ocupar la Iglesia de Santa Sofía, uno de los edificios más famosos de Estambul, para protestar por la inminente visita del Papa Benedicto XVI, informó la policía.
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Los manifestantes eran miembros del Partido Gran Unidad, una agrupación nacionalista de extrema derecha que ya realizó protestas contra la visita papal, que comenzará el próximo 28 del corriente mes y durará hasta el 1 de noviembre.
Al grito de "¡Alá es grande!", los activistas irrumpieron en el edificio, también llamado Hagia Sophia, y luego se arrodillaron para rezar plegarias islámicas.
Construida en el siglo VI, la iglesia fue transformada después en mezquita y luego en un museo.
"Papa, no cometas un error, no agotes nuestra paciencia", gritaron los manifestantes, en una dura advertencia al pontífice.
A los pocos minutos de iniciada la protesta, la policía rodeó a los activistas y los arrestó, y luego los cargó en un camión y los trasladó a una comisaría cercana para interrogarlos, informaron fuentes policiales.
Benedicto XVI tiene previsto visitar la Iglesia de Santa Sofía, que todavía es motivo de tensiones religiosas en Turquía.
Obra cumbre del arte bizantino, durante más de 1000 años fue una de las iglesias más grandes y famosas.
Pero en 1453 fue convertida en mezquita tras la conquista de Constantinopla (la actual Estanbul) por los turcos otomanos.
Hoy la Hagia Sophia es un museo, en cuyo interior están prohibidas las ceremonias religiosas públicas.
La primera visita de Benedicto a un país musulmán llega en momentos de alta tensión entre Occidente y el islam.
El mundo musulmán protestó ruidosamente luego de que el Papa dio un discurso en septiembre pasado en el que citó a un emperador bizantino que en un escrito calificó de "malvadas e inhumanas" las enseñanzas del profeta Mahoma, en especial "su orden de difundir por la espada la fe que predicaba".
Benedicto XVI dijo que se sentía apenado de que su discurso hubiera ofendido a los musulmanes y subrayó que las citas no reflejaban su opinión personal.
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