Santiago (EFE) - Más de 100.000 estudiantes de secundaria mantenían ayer una protesta en Chile en demanda de mejoras en la educación, mientras en Santiago y en otras ciudades los liceos ocupados sobrepasaron ayer el centenar, según fuentes del sector.
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Sólo en la capital chilena hubo 41 liceos ocupados por sus alumnos, además de otros 23 que están en paro, informaron dirigentes estudiantiles y de los municipios.
Ante la escalada de las protestas, que comenzaron hace un mes, el ministro de Educación, Martin Zilic, señaló ayer que las puertas están abiertas para "dialogar con todos, sin excluir a nadie" y reiteró su llamado a los estudiantes para reunirse el próximo lunes.
Zilic informó, tras una reunión con representantes de todos los partidos de la coalición gobernante, de que el ministerio analiza la posibilidad de formar una comisión especial para resolver la crisis.
La Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios, en tanto, confirmó la realización de un paro nacional el próximo martes que definieron como "una jornada cultural y reflexiva".
Los dirigentes precisaron que el paro será sin marchas ni protestas callejeras, para evitar actos de violencia como los que se registraron hace algunos días y que fueron atribuidos a infiltrados en el movimiento.
César Valenzuela, portavoz de la Asamblea, señaló que la ocupación de los liceos permite controlar las manifestaciones y evitar que éstas se les escapen de las manos y deriven en violencia.
Valenzuela reiteró que asistirán a la mesa de diálogo con el gobierno pero no suspenderán el paro nacional, hasta que se les entreguen soluciones concretas, que se prometieron hace un año y no se cumplieron.
Agregaron que su aspiración es que se conforme una mesa resolutiva, que las soluciones a sus demandas sean dadas a la brevedad y que los proyectos de reforma a la ley de educación ingresen lo antes posible al Parlamento.
Advirtieron de que la paralización del martes sólo será suspendida si la reunión con el ministro de Educación entrega resultados concretos.
Los estudiantes exigen la gratuidad del transporte público, de las pruebas de selección universitaria (PSU) y modificaciones a la jornada escolar completa.
Los alumnos también piden que se revise a fondo la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (LOCE), la última norma impuesta por la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) antes de dejar el poder.
Los liceos en Chile dependen de los ayuntamientos y no del Estado, como antes de que se aprobara la LOCE bajo el régimen dictatorial.
La jornada de ayer estuvo marcada, además, por marchas estudiantiles pacíficas en diversas municipios de Santiago.
La subsecretaria de Educación, Pilar Romaguera, insistió en el llamado al diálogo y desestimó que el sistema escolar del país esté mal.
"No estoy de acuerdo con un diagnóstico fatalista de la educación en Chile", dijo.
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