El epicentro de otra protesta estudiantil fue la sede del Partido Popular en Barcelona, que recibió una lluvia de botellas, huevos, tomates y latas. Los jóvenes cortaron la autopista A-7 y generaron embotellamientos de hasta veinte kilómetros. Otras manifestaciones hostiles al gobierno de José María Aznar hubo en Bilbao, Granada, Santiago de Compostela, Málaga, Palma de Mallorca, Logroño, Tarragona, Alicante, Oviedo, Zaragoza y Lérida.
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