El auto en el
que se
trasladaba
Imad Fayed
Moughniyah
en Damasco
quedó
totalmente
destrozado. La
agrupación
terrorista
Hizbollah
acusó por el
ataque a
Israel, que
desmintió la
versión.
Beirut (EFE, AFP, Reuters, ANSA, DPA) - Uno de los principales dirigentes de Hizbollah, el libanés Imad Fayed Moughniyah, buscado por la Interpol y Estados Unidos por secuestros y atentados, entre ellos dos en Buenos Aires, murió ayer en un atentado en Damasco, anunció el movimiento terrorista.
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Moughniyah, de 45 años, resultó muerto en un ataque con coche bomba perpetrado en una zona residencial de Damasco, Siria, y por el que Hizbollah responsabilizó a los servicios de inteligencia israelí, informó la cadena Al-Manar, que pertenece al grupo chiíta.
Según el grupo terrorista, Moughniyah fue el objetivo de «los sionistas y los países arrogantes por más de dos décadas». «Con orgullo lamentamos la muerte de un gran líder de la resistencia islámica después de una larga vida de yihad (guerra santa), quien cayó como un mártir a manos de los sionistas israelíes», agregó el comunicado. Los funerales del líder terrorista se celebrarán hoy en la periferia sur de Beirut, según un comunicado de la organización difundido en la capital libanesa.
Por su parte, Israel rechazó lo que calificó «el intento de grupos terroristas de atribuirnos cualquier responsabilidad en este incidente. No tenemos nada que añadir», señaló un mensaje de la oficina del primer ministro, Ehud Olmert.
La nota agrega que Israel «está investigando los informes del Líbano y Siria referentes a la muerte del dirigente de Hizbollah y hemos tenido conocimiento por primera vez de los detalles en la prensa hace tan sólo unas horas».
Por su parte, el portavoz del departamento de Estado, Sean McCormack, se congratuló por la muerte del islamista argumentando que «era un asesino a sangre fría» y que «el mundo es un lugar mejor sin este hombre».
Antecedentes
El dirigente había sido catalogado por Estados Unidos y la Unión Europea como un terrorista peligroso, supuestamente estaba implicado en los atentados con bomba perpetrados en 1983 contra la embajada y la Marina norteamericana en el Líbano y contra un cuartel de las fuerzas de paz francesas en ese país, que causaron centenares de muertos. También se lo consideraba «cerebro» del ataque perpetradoen 1992 contra la Embajada de Israel en Buenos Aires, que dejó 29 muertos, y el atentado a la AMIA en 1994 que se cobró la vida de 86 personas (ver aparte).
Desde el Líbano, el jefe de la mayoría gobernante antisiria, Saad Hariri, ofreció sus condolencias a Hizbollah: «Denunciamos el asesinato de uno de los principales líderes de Hizbollah y envío mis condolencias a la familia del mártir abatido y al secretario general de Hizbollah, jeque Hassan Nasrallah», afirmó
Hariri en un comunicado. «Los libaneses deben ser unidos por la sangre de sus mártires, no divididos», agregó. La semana pasada, Hariri acusó a Hizbollah y a sus aliados Siria e Irán de estar desestabilizando el Líbano. De acuerdo con datos extraoficiales, el dirigente de Hizbollah iba a reunirse en Damasco con el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Manuchehr Mottaki, cuya llegada a la capital siria había sido anunciada para ayer a la noche. Moughniyah era considerado un estrecho aliado del gobierno islámico iraní.
En cuanto se conoció la noticia de la muerte del líder, seguidores de Hizbollah se lanzaron a las calles de su ciudad natal, Tayr Diba, al este de la sureña ciudad portuaria de Tiro.
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