Berlín - La canciller alemana, la democristiana Angela Merkel, cumple hoy un año de su llegada al poder con buena proyección internacional pero con mucho escepticismo dentro del país pese a la clara mejora de la situación económica en Alemania.
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Merkel fue bien acogida en el escenario internacional y las relaciones con Estados Unidos se normalizaron tras el enfriamiento que se produjo durante el gobierno anterior.
Además, todos los institutos de estudios económicos rebosaron sus pronósticos de crecimiento al alza, el desempleo desciende de manera lenta pero continuada y todo indica que Alemania volverá a tener este año su déficit por debajo del límite fijado por el Tratado de Maastrich.
Sin embargo, las últimas encuestas muestran que sólo 1% de los alemanes está plenamente satisfecho con el trabajo de la gran coalición de gobierno, 37% dice que se han cubierto «en cierta medida» las expectativas y 56% se declara decepcionado.
Las razones del escepticismo con que muchos ven el trabajo de Merkel y su gobierno son varias. En primer lugar, los compromisos con el Partido Socialdemócrata a los que se ha visto forzado el partido de Merkel, la Unión Cristianodemócrata (CDU) y su ala bávara la Unión Cristianosocial (CSU), han creado desilusión entre los electores conservadores que sólo se reconocen a medias en las medidas de la gran coalición.
Eso hace que Merkel reciba críticas de los líderes regionales de su propio partido algunos de los cuales no pierden oportunidad de ganar puntos en la lucha interna de la formación que le dan incluso más problemas que sus socios socialdemócratas.
Por otro lado, y pese a las buenas cifras económicas, no se puede descontar que el año próximo venga un aumento del descontento ya que los ciudadanos empezarán a sentir los efectos de la medida más impopular del actual gobierno que fue la suba en tres puntos del IVA.
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