México DF (EFE) - Un joven mexicano que afirma haber sido curado de leucemia por el papa Juan Pablo II y cuyo caso será presentado como un milagro al Vaticano dijo ayer que, cuando el Pontífice le impuso las manos en 1990, sintió «un aliento nuevo».
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El joven Heron Badillo Mireles, de 20 años, relató cómo cuando tenía 5 años fue salvado por «un santo y amado pastor», que le impuso las manos y lo besó cuando sus padres lo presentaron ante Juan Pablo II, el 12 de mayo de 1990 en Zacatecas.
Ese caso -por el que se pedirá la beatificación del Pontífice- será presentado ante la comisión vaticana para la causa de los santos por el cardenal Javier Lozano Barragán, antiguo obispo de Zacatecas y actual miembro de la Curia Romana que hace un año invitó a Badillo y a sus padres a visitar al Papa en Roma.
«Recuerdo que cuando Juan Pablo II me impuso las manos y me besó en la frente sentí un 'corrientazo', una emoción instantánea y un aliento nuevo en todo mi cuerpo», dijo el muchacho.
El político izquierdista Felipe Badillo y su esposa María del Refugio Mireles decidieron llevar a su hijo enfermo ante el sucesor de Pedro, tras haber agotado las posibilidades de la ciencia.
La noticia del «milagro de Heron», se regó como pólvora por toda la región, hasta que llegó a oídos del Obispado y las autoridades civiles, que lo utilizarán para promover la beatificación del «Papa peregrino».
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