2 de mayo 2006 - 00:00

Millones de ilegales en EE.UU. protestaron contra discriminación

Algunos manifestantesen favor de los derechos de los inmigrantes en Nueva York se tapaban ayer sus caras con pancartas ante los flashes, acaso buscando evitar represalias por su carácter de «sin papeles» (arriba). «Vinimos a trabajar», proclamaron otros en Orlando (abajo).
Algunos manifestantesen favor de los derechos de los inmigrantes en Nueva York se tapaban ayer sus caras con pancartas ante los flashes, acaso buscando evitar represalias por su carácter de «sin papeles» (arriba). «Vinimos a trabajar», proclamaron otros en Orlando (abajo).
Washington (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Cientos de miles de personas, en su mayoría hispanas, marcharon ayer por las principales ciudades de Estados Unidos en el denominado Día sin Inmigrantes, organizado en protesta contra el endurecimiento de las leyes migratorias que debate el Congreso.

La consigna -no acudir al trabajo, boicotear los comercios y sumarse a las marchas con el objetivo de demostrar su papel relevante en el país-tuvo un notable alcance mediático ya que las cadenas televisivas de noticias siguieron las columnas de gente en directo durante toda la jornada. Pero todavía no estaba claro anoche si los organizadores habían logrado algún impacto sobre la economía local con el boicot y el ausentismo.

Masivas manifestaciones en Los Angeles -la más numerosa con 600.000 presentes-, San Francisco, Houston, Chicago y Denver, y protestas menores en la ciudad de Nueva York, Washington, Miami, Orlando y otras decenas de localidades en todo el país pusieron en evidencia la situación de los aproximadamente 12 millones de inmigrantes indocumentados que viven en Estados Unidos.

  • Objetivo

  • Los líderes de la protesta buscaron alertar sobre los posibles efectos de la aprobación de una ley como la que impulsaron los diputados estadounidenses a fines del año pasado, que buscar criminalizar la condición de los inmigrantes sin papeles, abriendo el camino a masivas deportaciones, y hasta erigir un muro a lo largo de parte de la frontera con México. Este proyecto de ley se contrapone con el presentado por el Senado -y avalado por George W. Bush-cuya primera versión naufragó semanas atrás por diferencias políticas internas.

    La Cámara alta preveía la paulatina legalización de los indocumentados, concediendo a aquellos que viven allí desde hace más de cinco años la posibilidad de permanecer en el país mientras avanzan sus trámites,entre otros beneficios. Paralelamente a esas propuestas, legisladores de Arizona solicitaron que se apliquen duras medidas contra los indocumentados. La iniciativa, de 100 millones de dólares, podría ordenar el despliegue de tropas de la Guardia Nacional en la desértica frontera con México y la utilización de radares para detectar a cualquier persona que intente infiltrarse en el país.

    A diferencia de las marchas de marzo último, los manifestantes portaron esta vez miles de banderas estadounidenses junto a las de México y otros países de América latina. Las predominantes insignias mexicanas de las protestas de semanas atrás habían despertado duras críticas de parte de los sectores contrarios a los inmigrantes ilegales. «Es importante demostrar que queremos ser parte del sueño americano», dijo el alcalde de Los Angeles, el hispano Antonio Villaraigosa.

    Muchos de los manifestantes obtuvieron permiso para faltar a sus trabajos o dejaron de concurrir a escuelas y universidades para marchar en favor de los derechos de los inmigrantes, cantando la consigna central «Sí, se puede», y portando carteles que afirmaban: «Somos trabajadores, no criminales» o «El gigante dormido se está despertando».

    Grandes empresas del sector alimentario como los gigantes Tyson Foods y Cargill mantuvieron cerradas algunas de sus plantas, reconociendo indirectamente el peso de la fuerza laboral inmigrante en ese sector. La evaluación del efecto económico del boicot -una medida que fue resistida públicamente por algunas organizaciones latinas y en silencio por miles de inmigrantes que fueron ayer a trabajar y luego a las manifestaciones-dependió en general de la posición ideológica de los analistas.

    Por ejemplo, la cadena CNN dijo que una teórica « desaparición» de los inmigrantes costaría a Estados Unidos una pérdida económica de 1.300 millones de dólares por día. Aunque el boicot no fue homogéneo, dijo la CNN, los manifestantes lograron enviar «un mensaje económico» al gobierno y al Congreso estadounidenses.

    Dejá tu comentario

    Te puede interesar