Washington (ANSA) - Los asesores de Barack Obama dejaron trascender el malestar del presidente electo con Bill Clinton y su esposa Hillary por la demora de ambos en presentar un informe claro sobre sus finanzas, situación que bloquea la posibilidad de que la ex primera dama se convierta en secretaria de Estado.
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El equipo de Obama expresó en forma anónima a la prensa estadounidense su irritación por la reserva que los Clinton están teniendo sobre el manejo de sus finanzas, sobre todo porque temen que haya un conflicto de intereses con la fundación del ex presidente, que recibe donaciones de países extranjeros.
El próximo gobierno estadounidense quiere asegurarse de que las actividades de la fundación Clinton Global Iniciative -que ha recaudado 30 mil millones de dólares desde 2005 para luchar contra enfermedades como el sida y por la pobreza en Africa- no comprometa la independencia del Departamento de Estado frente a terceros gobiernos.
Los asesores de Obama han dejado claro que el presidente electo no hará oficial su ofrecimiento del cargo a la senadora demócrata hasta que el tema no quede resuelto.
Los analistas consideran que los Clinton darán a conocer en forma clara el estado de sus finanzas en los próximos días, ante el temor de que Obama le ofrezca la Secretaría de Estado a otra persona. Obama se reunió el jueves con la ex primera dama y el viernes recibió a otro de sus ex rivales de las primarias demócratas, el gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, a quien varias organizaciones latinas han promovido para asumir la jefatura del Departamento de Estado. Richardson fue embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas durante la presidencia de Bill Clinton, y luego de haber renunciado a la puja por la nominación presidencial demócrata, apoyó la candidatura de Obama, lo que le valió duras críticas de los aliados de los ex presidentes, quienes lo trataron públicamente de «Judas».
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