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El presidente de Bolivia, Carlos Mesa, felicitó por su parte a la Policía por la "prudencia demostrada" ante las marchas que en los últimos días han colapsado La Paz en reivindicación de una Asamblea Constituyente y la nacionalización del gas.
Las dificultades que tuvo para reunirse el martes el Congreso subsisten hoy, a las que se añade el pedido de renuncia a su Presidente por haber faltado el martes a la cita que él mismo había convocado, mientras grupos de manifestantes empiezan ya a marchar desde El Alto sobre La Paz.
Una reunión de diputados aprobó anoche una resolución censurando y pidiendo la renuncia de Hormando Vaca Díez, presidente del Congreso, al que acusaron de sabotear la sesión a la que él mismo había citado.
Todavía no se sabe si el Congreso podrá reunirse hoy. El presidente de Diputados, Mario Cossio, al suspender la sesión por falta de quorum, dejó en suspenso la nueva fecha y hora, que debe decidirla el ausente Hormando Vaca Diez.
Pero miles de campesinos que están ya en La Paz desde hace diez días se quedaron en vigilia en torno al edificio del Congreso y miles de manifestantes comenzaron ya a bajar a La Paz, como en las dos semanas pasadas, exigiendo al Congreso que convoque a una Constituyente.
Tampoco está en claro si la reunión de los diputados que censuró a Vaca Diez pidiendo su renuncia tiene valor legal o no, pues se celebró después de que el presidente de esa Cámara, Mario Cossio, suspendió la sesión del Congreso tras comprobar, en un primer llamado, que había cuatro diputados menos de los 66 necesarios para formar quórum.
En el segundo llamado, había 66 diputados, pero entonces había falta de quórum entre los senadores, lo que obligó a Cossio a suspender la sesión, en ausencia de Vaca Diez.
Cossio se retiró inmediatamente de la sala, mientras los parlamentarios presentes pedían a gritos que se instale la sesión. Subió a la testera el primer vicepresidente de los diputados e instaló la sesión.
Los diputados rechazaron como "inconsistente" la explicación de que muchos de los 157 parlamentarios faltaron por culpa del cerco de manifestantes a la plaza del Congreso o suspensión de vuelos del interior y bloqueo de caminos.
El gobierno ofreció transporte a los del interior y la policía garantizó que puedan ingresar a la plaza sin problemas, pese a que estaba virtualmente cercada por miles de manifestantes.
"Muchos tienen miedo, pero esa es nuestra realidad", reconoció Antonio Peredo, del Movimiento Al Socialismo (MAS), que junto al Movimiento Indigenista Pachacuti y parlamentarios disidentes de los partidos tradicionales promovieron la reunión de censura a Vaca Díez.
Tras la suspensión de la sesión del Congreso, grupos de jóvenes saquearon locales de comercio, destrozaron vidrieras, incendiaron una caseta de policía y un automóvil particular, destrozaron parabrisas de cuanto vehículo encontraron a su paso y armaron barricadas con adoquines de la Plaza de los Héroes, a escasas seis cuadras de la plaza principal.
La policía atribuyó los disturbios a "grupos del hampa" que se mezclaron con los manifestantes y apresó a ocho, que pasaron hoy a la justicia ordinaria, antes de retomar control en el centro urbano.
Hoy, como en las últimas dos semanas, la plaza principal sigue con fuertes cordones policiales desde dos cuadras a la redonda. El tránsito vehicular es mínimo en el centro urbano porque muchos particulares evitaron salir con sus propios vehículos.
La Federación de transportistas advirtió con paralizar si no se les da garantías, tras denunciar que al menos 50 vehículos de sus afiliados sufrieron destrozos. Un minibús que intentaba eludir un bloqueo volcó y 13 personas resultaron heridas. El gobierno anunció que resarcirá daños a los propietarios de los vehículos afectados.
También los maestros del sector estatal, que están en huelga, reanudaron temprano sus manifestaciones. El ministerio de Educación autorizó suspender labores a los establecimientos privados para garantizar la seguridad de los estudiantes.
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