Un trabajador murió y otras cinco personas resultaron heridas ayer al detonar un explosivo de la Segunda Guerra Mundial en una autopista cercana a la localidad de Aschaffenburg, en el centro de Alemania.
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Un operario que trabajaba en la autopista de Würzburg a Francfort falleció en el acto cuando la máquina fresadora con la que levantaba el pavimento topó con un explosivo, enterrado a 30 centímetros.
Las piezas de metal de la máquina salieron despedidas en todas las direcciones y alcanzaron a siete vehículos que circulaban por la misma autopista, mientras la explosión causó un gran cráter en la calle.
Peligro vigente
La policía desconoce aún si se trata de una bomba, una granada o una mina, ya que «el explosivo parece demasiado pequeño para ser una bomba aérea», afirmó la policía, que mantuvo por varias horas cerrada la autopista en ambas direcciones.
Más de medio siglo después del fin de la Segunda Guerra Mundial el peligro de explosivos sigue vigente, sobre todo en las grandes ciudades, zonas industriales y a lo largo de las principales vías de comunicación de Alemania.
Hace casi 20 días, la ciudad de Hannover (norte de Alemania) vivió la mayor evacuación desde la II Guerra Mundial con motivo de la desactivación de tres bombas de los aliados. También Berlín ha sido escenario de grandes explosiones como la de setiembre de 1994 en una obra de construcción que causó la muerte de tres trabajadores.
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