Ernesto "Che" Guevara junto a un amigo, Aurelio Nazario, y el excomandante Eloy Gutierrez Menoyo, en la localidad de Las Villas, en diciembre de 1958. (Foto: Fuente ONG Estudios Latinoamericanos)
El excomandante de la Revolución Cubana devenido en dirigente anticastrista Eloy Gutiérrez Menoyo falleció este viernes a la madrugada en La Habana a los 77 años. Su hija, difundió un testamento titulado "La revolución cubana está agotada".
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El español Gutiérrez Menoyo, fue un comandante del histórica toma del poder en Cuba en, que luego luchó contra el régimen de Fidel Castro y pasó varias décadas en prisión. Tras exiliarse en Miami, volvió a Cuba y pasó sus últimos años en la isla con un estatus migratorio nunca aclarado, que permaneció en secreto.
Según reveló el diario estadounidense El Nuevo Herald, que citó de fuentes informativa a "un amigo del revolucionario" en la isla, Menoyo murió a causa de un aneurisma.
Conocido entre los cubanos como "el gallego", Gutiérrez Menoyo nació en Madrid en una casa de ideales socialistas. En su juventud, se empapó de sus padres, activos militantes se exiliaron en Cuba tras la Segunda Guerra Mundial.
Menoyo peleó al lado de Fidel Castro y Ernesto Guevara de la Serna Lynch pero con una columna propia: el Segundo Frente nacional del Escambray. Derrotada la cruenta dictadura de Fulgencio Batista, fue condecorado con el grado de comandante.
Su férra oposición al acercameinto entre Cuba y la Unión Soviética lo llevó a las playas de Miami. Inclusive, se enlistó en el grupo de autoexiliados Alpha 66, que planificó diversos operativos armados para atentar contra Castro.
En 1964 fue recaptura en la isla y condenado a muerte por traidor, aunque luego se redujo la pena a 30 años de prisión. Al cumplir 22 años tras las rejas, logró la libertad y decidió iniciar pacíficamente el camino de la disidencia y finalmente volvió a La Habana. Desde 2003 "militaba" por la creación de un partido opositor al Comunista de los Castro.
El testamento, que debía ser publicado a su muerte, Gutiérrez Menoyo afirmó que el "gobierno cubano no deja duda de su incapacidad de crear progreso. Como resultado de esta realidad el cubano deambula sus calles como un ciudadano disminuido, inquieto, triste e insolvente. En la mentalidad de los que se aferran del poder a toda costa ese ciudadano es el modelo y candidato perfecto a la esclavitud".
"La constitución no funciona. El sistema jurídico es una broma. La división de poderes no es siquiera una quimera. La sociedad civil es, como el progreso, un sueño pospuesto por medio siglo", agregó.
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