El primer Ministro israelí, Benjamín Netanyahu y el flamante presidente de los Estados Unidos, Donald Trump buscan recomponer la relación bilateral entre ambas naciones
El presidente Donald Trump y el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, hablaron este domingo de las "amenazas planteadas por Irán" y el magnate planteó que la paz entre israelíes y palestinos "solo puede ser negociada directamente" por ambas partes, según la Casa Blanca.
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La residencia presidencial emitió un comunicado con los detalles sobre la llamada telefónica que mantuvieron ambos hoy y confirmó, como ya había adelantado la oficina de Netanyahu, que el primer ministro ha sido invitado a visitar la Casa Blanca "a comienzos de febrero".
Durante la conversación, Trump afirmó su "compromiso sin precedentes con la seguridad de Israel", según el comunicado.
De acuerdo con la Casa Blanca, Trump y Netanyahu acordaron mantener consultas estrechas sobre una serie de asuntos regionales, entre ellos las "amenazas planteadas por Irán".
Además, Trump aseguró al primer ministro israelí que la lucha contra el Estado Islámico (EI) y "otros grupos terroristas islámicos radicales" será una "prioridad" para su Gobierno.
Por otro lado, el mandatario estadounidense enfatizó que "la paz entre Israel y los palestinos solo puede negociarse directamente entre las dos partes, y que Estados Unidos trabajará estrechamente con Israel para avanzar hacia esa meta".
El Gobierno israelí espera mejorar sus relaciones con EE.UU. después de ocho años de altibajos por las críticas del expresidente Barack Obama a la colonización judía del territorio ocupado de Cisjordania y Jerusalén Este, y el acercamiento con Irán con la aprobación del pacto nuclear en 2015.
La derecha israelí más nacionalista ve en la Presidencia de Trump una puerta abierta para relanzar la colonización del territorio palestino y solo dos días después de su investidura se han disparado los llamamientos para avanzar en este sentido, sin esperar el beneplácito de Estados Unidos.
También espera Israel que Trump cumpla su promesa de trasladar la embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén, sobre lo que la Casa Blanca dijo que están en las "primera etapas" de la conversación al respecto.
Israel sigue impulsando la construcción de asentamientos en la ocupada Jerusalén este. El comité competente en materia de asentamientos aprobó esta mañana la construcción de 566 nuevas viviendas, informó el vicealcalcalde de Jerusalén, Meir Turjeman, en su cuenta de Facebook.
Nabil Abu Rudeineh, portavoz del presidente palestino Mahmud Abbas, consideró que ese paso es un "desafío abierto" a la ONU. "Exigimos al Consejo de Seguridad una rápida reacción en base a la resolución 2334 para poner fin a la política extremista del Gobierno israelí, que destruye la solución de dos Estados".
Rudeineh se refería a la resolución aprobada el pasado 23 de diciembre por el Consejo de Seguridad exigiendo a Israel el cese de la construcción de asentamientos en territorios palestinos ocupados, incluyendo la parte oriental de Jerusalén.
"Los últimos ocho años fueron difíciles con la presión del Gobierno de (Barack) Obama para congelar la construcción" de asentamientos, dijo el alcalde de la ciudad, Nir Barkat. Debido a esa presión se congeló con frecuencia la autorización de construcciones a nivel nacional o se retrasó la presentación de nuevos planes, señaló.
"Estamos entrando en una nueva era en la que podremos continuar construyendo y desarrollando la ciudad en beneficio de todos", añadió.
Netanyahu pretende retrasar la votación prevista para este domingo de un controvertido proyecto en el Parlamento que anexionaría el asentamiento de Maale Adumin de Cisjordania, a 7 kilómetros de Jerusalén, porque quiere coordinar su política con la nueva administración estadounidense.
Un portavoz del Gobierno palestino dijo que cualquier decisión de anexionar territorio palestino será visto como una "grave escalada" del conflicto, informó la agencia de noticias Wafa.
Israel conquistó el este de Jerusalén en la Guerra de los Seis Días de 1967 y después anexionó ese territorio, que los palestinos ven como la capital de un futuro Estado independiente.
La comunidad internacional considera ilegales los asentamientos en Cisjordania y Jerusalén oriental, así como un obstáculo para la paz.
Casi 600.000 israelíes viven en 125 asentamientos en territorio ocupado, a los que se suman 100 asentamientos no regulados, que el Gobierno quiere legalizar a posteriori. Sólo en Cisjordania la cifra de colonos se multiplicó por tres o más desde el inicio del proceso de paz de Oslo en los años 90, que debía llevar a la creación de un Estado palestino.
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