Hasta ahora se registraron en Estados Unidos 65 casos probables de SARS y 255 sospechosos, pero no hubo ninguna muerte, pese a la cercanía con Canadá, que fue el epicentro de la enfermedad en el mundo occidental.
Este resultado positivo se atribuye a los controles y la reorganización a la que fueron sometidos los encargados de seguridad y sanidad norteamericanos después del 11 de setiembre, para que puedan afrontar eventuales ataques terroristas bioquímicos.
Ahora es justamente el nuevo Departamento de Seguridad Nacional -del que dependen migraciones y la Aduanael que dio las nuevas directivas en los aeropuertos.
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